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lunes, 8 de febrero de 2021

Impresiones sobre Alfonso XII y la corona maldita



Comparto la reseña publicada en Babelio hace cuatro días sobre mi novela Alfonso XII y la corona maldita, basada en las investigaciones contenidas en mi libro Voces desde el más allá de la historia. Así opina floresandbooks:


La trama del libro nos sitúa entre los siglos XVIII y XX, justo algunas etapas de la Historia de España como en el reinado de Fernando VII, Isabel II o Alfonso XII. No solo nos cuenta los puntos negros de estos gobiernos, también se centra en una familia que por culpa de estos personajes sufren demasiado, los Puig Romero. Esta familia tiene que soportar todos los caprichos de estos monarcas.

En esta familia nos centramos básicamente en dos grandes personajes, que están tan bien definidos que ha hecho que me meta en su piel sin esperarlo. He sufrido, llorado y enfadado con ellos con cada injusticia, estas personas son: Gertrudis Romero y Federico Puig Romero, hijo de Gertrudis y Vicente. Para comprender bien la historia, Nieves, la escritora, nos sumerge en diferentes etapas y para ello divide el libro en tres partes en los que observamos todos los trágicos acontecimientos que sufren los protagonistas.


En la primera parte, se centra en el reinado de Fernando VII y su maldad. Por orden de su encaprichamiento, manda matar a Vicente Puig, para así tener a Gertrudis, la esposa de este a su merced. Gertrudis debe aceptar todo lo que le dice el monarca porque, ¿quién le decía que no al déspota y más siendo una mujer? Ella aguantó todo eso y mucho más para darle una vida mejor a sus hijos, por suerte su sacrificio no fue en vano. Aunque de la relación extramatrimonial surgieron tres hijos, de los cuales uno de ellos Fernando es su padrino.

Fernando VII.

En la segunda parte, se centra en la figura de Federico Puig Romero, hijo de Vicente y Gertrudis. Termina la carrera militar como su padre, es un gran militar y está casado con Amalia Romaguera. Por desgracia, el destino vuelve a jugarle una muy mala jugada.
La trastada del destino fue que por desgracia, sufriera lo mismo que sufrió su madre con Fernando VII pero, esta vez, con su hija, Isabel II. Esta se encaprichó de él y otra vez se repite la misma pregunta: ¿quién le dice que no a la reina y más siendo un súbdito?

De esa relación salió otro hijo extramatrimonial, este mucho más importante que los hermanos que compartía Federico con Isabel II. de este amor surgió el que un día será rey, Alfonso XII. Este hijo fue el final de nuestro protagonista pues en la matanza de San Gil de 1866, es asesinado por orden de los que querían ocultar a toda costa que Federico era el padre biológico de Alfonso XII.

Isabel II.

En la tercera parte, es de las que, bajo mi punto de vista son las que más intrigas tienen debido que aquí intenta descubrirse el verdadero asesino de Federico Puig Romero. En esta parte, para averiguar este acertijo, los tres hijos de Federico, Federico Puig Romaguera, Enrique y Alfonso XII, (sí aquí, Alfonso sabe quién es su verdadero padre y quiere conocer a sus dos hermanos de sangre), se unen para intentar hacer justicia. Por desgracia, esta nunca llega y cuando por fin pueden hacerlo, no pueden hacerlo porque dañaría la Corona y Alfonso no puede dañar al Estado.
Aunque ellos no pueden hacer justicia, Nieves, nos relata quién mató a Federico Puig Romero y el motivo. Fueron personajes próximos a la soberana, que solo buscaban el poder y para obtener sus beneficios, estas personas tenían que quitar a Federico mintiendo a la reina para que ella ejecutara el crimen.



Federico Puig Romero y Alfonso XII.

Durante toda la trama no se sabe quién lo mató y eso es algo que deja bien claro que nunca se sabrá con certeza, debido a que cada periódico puso lo que creía conveniente y ninguno era fiable. Por eso nunca se pudo ni se ha podido hacer justicia ni al crimen de la matanza de San Gil ni a ningún otro que hiciera cualquier monarca.

El libro me ha fascinado tanto en la prosa como en lo ameno. Es muy fácil de leer y te mantiene intrigada todo el tiempo. Yo he tardado muchísimo porque a mí que me encanta la historia, cada personaje o acontecimiento que salía me informaba para ponerme un poquito en situación y saber un poco más acerca de lo relatado en el libro.


Me gustó mucho que Nieves nos introdujera entre esas páginas, gracias a que hace que su abuelita le está contando esta historia como si fuera un cuento a la niña como si fuera un cuento o una novela.


En esta novela refleja muy bien el dicho de "El que no aprende bien su historia, está condenado a repetirla". Otra cosa que se refleja muy bien es que; la justicia no está de parte de las personas humildes, honradas y trabajadoras, que siempre irá de lado del más fuerte y de quién más beneficios obtenga.

Lo Mejor: Saber más de la historia de España, la forma en que nos cuenta la trama, los personajes, la ambientación. La realidad de lo que realmente pasó en algunos aspectos durante los S. XVIII y S.XX con la Dinastía Borbón de esa época. Nos cuenta cosas que no están en los libros de texto de historia y, eso es lo que más me gusta.

Lo Peor: Tanta pérdida, la angustia de saber que el destino nos pone los obstáculos más difíciles, ver que se puede repetir la historia sin que tú lo hayas elegido. La injusticia y que la familia Puig Romero no tenga su justicia aun en el siglo XXI.

                   

     
     Diploma del Premio Hispania de Novela Histórica que obtuve por
Alfonso XII y la corona maldita.

Muchas gracias a floresandbookss y a todos los lectores que habéis hecho que merezca la pena intentar dar lo mejor de mí y siga esforzándome en el marco de la novela histórica en el que actualmente me hallo inmersa sin perder la ilusión de que pronto pueda ofrecer la nueva historia en la que estoy trabajando.

miércoles, 13 de enero de 2021

Memorias de un cortesano de 1815




Cuando me enteré en mi primera visita al archivo militar de que la madre de mi tatarabuelo Federico Puig Romero había sido azafata de la reina Isabel de Braganza imaginaba que tendría un linaje elevado como lo exigían tales cargos de servidumbre real. A la vuelta del segundo viaje a Segovia tres meses después descubrí que las cosas no eran como parecían. En los expedientes matrimoniales de las hermanas de Federico Puig Romero hallé, entre otros documentos, las partidas de bautismo de ambas. No me encajaba el dato del bautismo de Gertrudis Puig Romero (hermana de Federico y a su vez de Isabel II), en que a su madre se la cita como azafata de la reina tres meses antes de que Isabel de Braganza fuera reina. Era lo que se dice una azafata de reina sin reina.

Consciente de que el origen de Gertrudis Romero era bastante alejado de la nobleza, según consta en su informe de limpieza de sangre, y dado lo que le costó a Vicente Puig sacar adelante este matrimonio buscando subterfugios legales y probablemente a costa de distanciarse de sus padres, suponía, por eliminación, que Vicente Puig debió de morir en algo importante y de ahí el nombramiento de su viuda. Se imponía otra visita a la biblioteca militar para profundizar en el año 1815, y di con el episodio nacional de Benito Pérez Galdós titulado Memorias de un cortesano de 1815. Encontré algunos detalles familiares, como el ingreso de un muchacho en la academia por ser su madre dama de la reina. Me recordó a mi tatarabuelo, cuando pedía dispensa de los papeles de nobleza de su madre, azafata de la reina.


En este episodio Pérez Galdós inserta un nuevo personaje que parece nacido de la vieja picaresca española: Juan Bragas o Don Juan de Pipaón. Al comienzo se presenta el mismo protagonista: empiezo a narrar la serie de trabajos, servicios, proezas y afanes, mediante los cuales pasé en poco tiempo, desde el más oscuro antro de las regias covachuelas, a calentar un sillón en el Real Consejo y Cámara de Castilla. Qué actividad catapultó a Juan Bragas, o Pipaón, queda claro cuando explica sus jornadas de entrenamiento en la falsificación: (...)cuántas cuchufletas y bufonadas entretuvieron las nocturnas horas en que a solas nos dedicábamos a inventar cartas, a remedar tipos de letra, a confeccionar programas y comunicaciones en cifra(...) Al advenimiento de El Deseado, Pipaón explica la redada contra los mamones, o mejor decir, quienes ilusamente pretendían que el rey jurara la constitución. Era el inicio del despotismo y el terror. Y en esta etapa en que Pipaón hace su agosto como esbirro del rey, cuenta lo arduo de sus trabajos apresando a todo aquel que defendiera la libertad: A medida que iban cayendo los llevábamos a la cárcel de la Corona y al cuartel de Guardias de Corps o San Martín, donde quedaban encerrados. No se les dejó papel que no se guardase para dar luz sobre los procesos que se les iban a formar, porque habría sido en verdad lastimoso que las execrables picardías de tanto malsín no tuviesen comprobación cumplida en los autos, para que a nadie quedase duda de sus maldades. Pues digo... si no se hubiera tenido mucho cuidado de cogerles los papeles, la justicia habría tenido que romperse los cascos para inventarlos después, lo cual es tarea larga y que da mucha fatiga y quita mucho tiempo a los señores de la comisión de Estado. Cuando se quería formar una causa, daba igual que existieran pruebas o no, salvo por la incomodidad de tener que inventarlas. El sector principal objeto de persecución eran los liberales, gaceteros, discursistas, preopinantes, soberanistas, republicanos, volterianos, masones... Es decir, cualquiera que se opusiera al absolutismo.

Pipaón revela sus secretos profesionales en las estrategias a seguir: era preciso ir repartiendo dinero por los barrios bajos y convocar a determinados individuos(...); ir de taberna en taberna y de garito en garito, contratando gente; avistarse con el tío Mano de Mortero, con Majoma y otros próceres del Rastro, para encomendarles delicadas comisiones(...); avisar a los padres franciscanos y agustinos que estaban ocultos para que saliesen a arengar la muchedumbre; hacer correr noticias falsas de conspiraciones fraguadas por los revolucionarios(...) Cuenta Pipaón el triste papel de los ministros, impedidos para gobernar pues todo lo disponía a su gusto el equipo asesor del rey, una panda de arribistas de dudosa calaña: Paquito Córdova, duque de Alagón, Chamorro y Ugarte.

Defunción auténtica de Vicente Puig.



Eran estos individuos quienes regían los destinos de España, colocando gente a su gusto en los altos cargos de estado, buscando para ello primero la forma de desterrar a los que dejarían libre la vacante deseada. ¿Y cómo veían Pipaón y sus secuaces la figura del militar de entonces? Eran aquellos que por un sueldo mezquino peleaban y morían por la patria. Militar era el personaje que describo, y bien lo probaba su noble pecho lleno de cuanto Dios crió en materia de cruces, cintas y galones... Y no se hable de improvisaciones y ascensos de golpe y porrazo; que hasta los nueve años no tuvo mi niño su real despacho merced a los méritos contraídos por su madre como dama de honor(...) Cuando leía esto aún no había descubierto el expediente de azafata de la reina que de Gertrudis Romero se conserva en el archivo del Palacio Real. En la parte final de su solicitud de este cargo, firmada por ella el 15 de marzo de 1816 dice así:

A.V.M. rendidamente suplica que penetrado de la crítica situación en que se halla por el embarazo y siete hijos que la rodean, se digne honrarla colocándola entre las de su servidumbre, bien de Señora de honor, Azafata o lo que V.M. tenga a bien; porque de este modo pudiendo atender a la manutención y educación de sus hijos, sean los cuatro varones fieles imitadores de su padre, y la exponente acreditar con su celo sacrifica con gusto lo mejor de su vida en servicio de V.M.

Defunción falsa de Vicente Puig.


Entonces ella se hallaba embarazada de unos seis meses, y con el real despacho de su difunto marido, Vicente Puig, desde 5 de enero de 1816. Cuando leía esta obra de Pérez Galdós que tan acertadamente recrea los comienzos del reinado de Fernando VII y concretamente el año 1815 que titula el episodio nacional, sabía que Vicente Puig había fallecido entre 24 de octubre de 1815 y 5 de enero de 1816. Por esta época se crea el ministerio de seguridad pública. Quien dirigía este ministerio era Pedro Agustín Echavarri, que se encargaba de encarcelar a todo aquel contrario al régimen, es decir, todo aquel que se expresara libremente o fuera blanco de las intrigas de la cuadrilla real. Cualquiera en potencia era un revolucionario.

Este contexto coincide con las versiones de historiadores como Lafuente, que resume esta época de terror y absolutismo tanto para los contrarios al monarca como para sus aliados.

Me iba haciendo una idea del entorno en que halló la muerte Vicente Puig, y más que eso, la muerte de su memoria, puesto que se borró todo rastro de su vida, de su trayectoria. Todos sus méritos y luchas por restituir la corona a Fernando VII le fueron pagadas con su muerte anticipada y silenciosa que no le permitió saberse cornudo por el rey que había dejado embarazada a su prematuramente viuda Gertrudis. La investigación me llevaría a mucho más, cuando descubriría que Gertrudis se había visto obligada a dar hijos a Fernando VII sin intuir que su hijo Federico se vería en idéntica situación con la heredera de Fernando, Isabel II. Generaciones segurían ligadas por pasado secreto que se desvela en mi libro Voces desde el más allá de la historia, novelado en Alfonso XII y la corona maldita.