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martes, 17 de marzo de 2020

Presentación de Amanecer en Famara, de Antonio Andújar Castro



El pasado 5 de marzo dejó una huella imborrable para quienes no quisieron perderse la presentación de Amanecer en Famara, la última novela del escritor Antonio Andújar Castro. Igualmente para quienes formamos parte del evento acompañando al protagonista de la tarde, Antonio Andújar Castro, muy querido y admirado por sus amigos y seguidores, que fueron tantos que muchos no pudieron sentarse, a pesar de la precaución de traer asientos adicionales a los del salón. Todas las expectativas se superaron con mucho, a pesar de estar en la mente de todos la preocupación por el coronavirus, que no imáginabamos entonces que días después llegaría a decretarse estado de alarma por la pandemia. 

Recuerdo con una gran sonrisa esa tarde, el último evento en el que pude participar antes de la actual situación en la que debemos permanecer confinados en casa, sin poder cumplir con nuestros compromisos en las ferias literarias y otros eventos. La presentación de Amanecer en Famara fue una despedida, o hasta luego, pero de la mejor manera posible. A estas alturas imagino que la gran cantidad de asistentes habrán devorado esta novela, que merece todos mis elogios. Tuve la fortuna de ser una de las primeras lectoras, y mi opinión sobre el libro está plasmada en mi otra entrada. 

Antonio Andújar Castro y Cristina Escamilla Robla.

Eran tantos los libros que tuvo que firmar que el evento se alargó más de lo previsto, aunque Antonio ya tenía previamente dedicados algunos. Todo se cuidó hasta el más mínimo detalle, con la delicadeza de acompañar cada libro con una flor de color violeta, el nombre de la protagonista femenina, personaje que Antonio me confió para darle vida a partir de algunos fragmentos de la novela. Este personaje, lleno de intensas emociones, como todos en esta novela, me atrajo instantáneamente para mi interpretación. No quise limitarme a una lectura dramatizada, porque la forma en que está escrita esta novela facilita la conexión directa con cada uno de los personajes. Cada capítulo está dedicado a uno de ellos, escrito en primera persona, con la realidad contemplada bajo su punto de vista. Sin ser un texto teatral, utilicé el recurso de interpretar al personaje de Violeta, aprovechando el flujo de emociones del personaje al revivir acontecimientos, pensar y sentir sobre ello, coincidiendo personaje y narrador, en tres fragmentos bien distintos, con una sorprendente evolución del personaje al final de la novela. 
Momentos de mi actuación 
interpretando a Violeta.


La presentación de Amanecer en Famara, recién publicada por Editorial Vinatea, se realizó en la Sala de Exposiciones Ibercaja, a las 19 horas. Introdujo el evento el editor Salva Raga, quedando en la mesa el autor, Antonio Andújar Castro, y la también psicóloga Cristina Escamilla Robla. Antes de iniciar la entrevista, leyó la sinopsis del libro María José Matoses Matoses, con acompañamiento a la guitarra del músico Toño Bravo, que también me acompañó al final de mi primera actuación. Cristina le realizó a Antonio una muy interesante y desenvuelta entrevista, que fue alternada con mis interpretaciones de Violeta y las magníficas actuaciones musicales de Toño y Pepa Bravo, con una dilatada trayectoria musical.  Tras el tema musical Cuando me haya ido con que nos cautivó la voz de Pepa con Toño a la guitarra, intervino en la mesa Pilar Barreto, Doctora en Psicología de la Universidad de Valencia (aunque es de La Palma). Kiko Calabuig Alberola recitó el texto final. Por último, Pepa, acompañada a la guitarra por Toño, hizo una maravillosa interpretación del tema musical El viaje de Johndel que es autor Toño Bravo y se incluye en la novela.


Pepa y Toño Bravo en un emotivo momento de su actuación.

Al cerrarse el acto se ofreció un vermut a los asistentes. Llegaba la hora de conseguir el autógrafo del autor estampado en los ejemplares, requeridos por los múltiples asistentes que hicieron cola para no perdérselo y de ello queda constancia en las casi cuatrocientas fotografías que tomaron a lo largo de toda la presentación Yolanda Gutiérrez Moragón. De la grabación del vídeo se encargó el escritor Alfredo Cot,  con un impecable trabajo y gran calidad de la grabación, encargándose del excelente montaje final Mario Sabugal Andújar.  Agradezco a ambos la amabilidad de facilitarme los tres vídeos de mis actuaciones, que he fundido en uno solo y podéis ver en este enlace a youtube. 

Enlace del vídeo a youtube


Antonio Andújar Castro (centro), entre Victoria Cano y Alfredo Cot.

Junto a Antonio Andújar Castro y el gran Paco Arenas, con nuestros ejemplares firmados de Amanecer en Famara.

Al evento asistieron numerosos escritores, de los que destaco a Paco Arenas, gran amigo de Antonio y mío, al que admiro profundamente y es autor de la novela que sigue manteniéndose en primeros puestos de venta, Magdalenas sin azúcar, entre otros libros publicados. Se hallaba también la autora del diseño de la cubierta del libro, la doctora en Bellas Artes y profesora titular de la universidad de Valencia Victoria Cano, cuyas espectaculares creaciones adornaban el recinto. El tiempo se quedó corto para preguntas y tratar aspectos de esta novela de la que podríamos hablar mucho tiempo más, como podréis comprobar quienes os aventuréis a leerla.




miércoles, 4 de marzo de 2020

Los interrogantes sobre el incendio del Alcázar de Segovia



Aspecto del Alcázar de Segovia antes del incencio de 1862.

El castillo fortaleza conocido como Alcázar de Segovia se remonta a la época celta, y sus muros han sido testigos del paso de personajes que dejaron su huella a lo largo de la historia. Pero cobró un especial significado para la artillería desde que fuera elegido como sede del colegio de esta arma, abriéndose una etapa de auge y esplendor el día de su inauguración, el 16 de mayo de 1764. Aquel lugar se convirtió en un centro de saber y ciencia, constituyendo un privilegio convertirse en caballero cadete de esta institución que fue una de las más importantes de Europa. Mi antepasado, Federico Puig Romero, logró su ingreso en 1830, una de las mejores épocas, pues se reabría tras un oscuro paréntesis, hasta el fatal incendio de 6 de marzo de 1862.

No era el primer incendio que había sufrido el Alcázar de Segovia, pues existe el antecedente del 10 de julio de 1681, cuando las llamas destruyeron la torre más alta del Alcázar. Se emprendieron las obras de restauración y el Alcázar recobró su aspecto anterior. Pero no hubo igual suerte con el incendio de 1862, que se extendió tan rápidamente que no se pudo sofocar a lo largo de dos días. Todas las estructuras de madera, cuadros y mobiliario quedaron reducidas a cenizas, incluida la gran biblioteca, de la que apenas pudo rescatarse una mínima parte. La consecuencia directa fue el traslado de los alumnos a otro lugar en Segovia, el convento de San Francisco, que al día de hoy continúa funcionando, y he tenido la oportunidad de visitar en varias ocasiones, la última en 2019, para donar a la biblioteca mi libro Voces desde el más allá de la historia, con las investigaciones en que basaría mi novela Alfonso XII y la corona maldita, Premio Hispania de Novela Histórica. Tenía una deuda con mi antepasado, protagonista de esta historia. Él también había donado libros a la biblioteca tras el incendio.


Libro donado por Federico Puig Romero a la biblioteca de la Academia de Artillería.
Recientes investigaciones plantean la posibilidad de que este incendio no hubiera sido accidental. El periodista Javier Monjas, autor del libro La guerra de la Academia de Artillería (2018), escribe: 

«En marzo de 1862 y años posteriores, incluso altas personalidades culturales de la nación solo dudaban de si el incendio había respondido al desenlace de una nueva negligencia producto de la permanente y peligrosa indisciplina en el Colegio, o constituía el resultado de un siniestro criminal, un incendio provocado e inducido por la también constante exigencia de los cadetes de salir de Segovia hacia ciudades de mayores oportunidades de vida social como Madrid».

Contrasta esta visión de los hechos con las crónicas que han trascendido, en que se busca cualquier otra causa menos la intencional, que parece descartarse. Un artículo muy completo y documentado al respecto puede hallarse en el blog Historia urbana de Madrid, de Eduardo Valero.


Otro libro muy interesante y documentado permite conocer los pormenores del día a día de la vida en el colegio: La enseñanza militar ilustrada El Real Colegio de Artillería de Segovia (1990), de la autora María Dolores Herrero Fernández-Quesada.

‹‹En definitiva, ciudad de mal temple, cara, aburrida y falta de diversiones, es la Segovia que vemos a través de los ojos de los alumnos y profesores del Real Colegio de Artillería. Quizás todo eso hizo que Gazola se decantase en favor del Alcázar como sede para la futura academia; hasta el ambiente poco apetecible del exterior ayudaría a crear el clima de estudio necesario para levantar su obra “predilecta”››.
Imagen que tomé del Alcázar en junio de 2019.

Intencional o no, el incendio conllevó pérdidas irreparables en el interior, que se puede visualizar a través de las descripciones de un curioso libro, de incalculable valor para mí por haberme sido obsequiado por la biblioteca el día que realicé la donación de mi libro de investigación. El valor añadido del libro de don José Losañez (1) es la fecha en que fue publicado: 1861, el año antes del incendio. Entre los datos que recoge, describe la biblioteca, ubicada en la Sala de los Reyes, que un año después sería arrasada por el fuego: 

‹‹En ella se encuentra la escogida y copiosa biblioteca del Colegio, que consta de once mil volúmenes próximamente, de Matemáticas puras, Matemáticas aplicadas, Ciencias Naturales, Industria Militar, Fortificación, Arte Militar, Artillería, Derecho Militar y Civil, Historia, Geografía y Viajes, Literatura, Bellas artes, Artes de adorno y Miscelánea››.


Libro donado por Federico Puig Romero a la biblioteca de la Academia de Artillería.

Tras el incendio, el espíritu solidario de los artilleros llevó a muchos a aportar las obras que pudieran. Federico Puig Romero donó dos libros, que supusieron una importante pista para mis investigaciones. Ambos se hallan en las estanterías de la actual biblioteca de la Academia de Artillería, varias veces visitada por Alfonso XII, que protegió especialmente al cuerpo de artillería, poniendo además todo su empeño en que el Alcázar de Segovia recuperara su grandeza inicial. Su muerte prematura le impidió ver el final de las obras que se iniciaron en su reinado. El Alcázar, una vez restaurado, no volvió a albergar a los estudiantes de artillería, aunque conserva el Museo del Colegio de Artillería, como vestigio de aquella época de sabios facultativos y caballeros cadetes científicos, guerreros, buenos vasallos y cristianos…



(1)El Alcázar de Segovia, obra dedicada al Cuerpo Nacional de Artillería, por don José Losañez, presbítero y profesor del Instituto de 2ª Enseñanza de esta ciudad. Segovia 1861. Imprenta de don Pedro Onero. 

viernes, 14 de febrero de 2020

Amanecer en Famara, de Antonio Andújar Castro




He tenido el privilegio de ser una de las primeras lectoras de la última novela de mi admirado escritor Antonio Andújar Castro. Sentí gran emoción al comenzar la lectura de Amanecer en Famara cuando aún el libro no había salido de la imprenta. Tenía además la oportunidad de escoger algunos fragmentos para participar en la primera presentación de la novela el próximo 5 de marzo (Sala de Exposiciones Ibercaja, a las 19 horas). Antonio quería que le diera vida a Violeta, personaje principal de esta magnífica novela que leí con ganas, adentrándome en cada uno de los personajes que se van descubriendo en esta obra, todos llenos de ricos matices y con la peculiaridad de ser enfocados desde distintos puntos de vista, proporcionando al lector una visión de cada uno de ellos en su diversidad y complejidad. Me ha encantado esta forma de plantear la escritura del libro que introduce de lleno al lector en estas diversas realidades, magistralmente entrelazadas, que mantienen continuamente en vilo al lector con los conflictos a resolver que van entretejiendo una trama llena de semblantes psicológicos tan hábilmente manejados por un profesional de la Psicología, como es el autor.



Con Antonio Andújar Castro y Paco Arenas en la última presentación de su anterior novela, Estrellas y cedros sobre fondo blanco (enero de 2020)

No fue fácil para mí escoger tres textos, porque todos están llenos de intensidad y riqueza dramática a la hora de interpretar. Las emociones, los sentimientos, las sensaciones… están ahí presentes, en cada línea de esta novela. Es de esos libros de los que te quedarías hablando y comentando cosas, con tanto que analizar y descubrir… En cuanto al argumento, bajo mi punto de vista aporta una gran originalidad, yo diría excepcional, al tratar un tema tan delicado como el del maltrato y la violencia, rompiendo los actuales tópicos respecto a ello, presentándonos un amplio abanico de tipos de violencia ejercida tanto por hombres como por mujeres. Lleva además a comprender  el contexto de cada una de estas situaciones desde varias perspectivas.

En la Feria del Libro de Valencia 2019.

La trama transcurre entre Lanzarote, Santiago, Valencia y Lisboa, lugares en los que el autor nos introduce con sus excelentes descripciones a las que nos tiene habituados en sus anteriores novelas. El tema es duro y por desgracia reconocible en situaciones reales. La protagonista, Violeta, es una mujer maltratada cuya trayectoria viene marcada por su pasado, al igual que ocurre con quienes la convierten en su víctima. Vemos a lo largo de la obra la evolución de los personajes y las situaciones que van dando un sorprendente giro a los acontecimientos. El libro se puede leer más de una vez y la interpretación quizá fuera distinta, como la de cada uno de los personajes sobre Violeta, de la que he escogido para mi interpretación momentos distintos en los que priva en cada uno una emoción, resultando tres Violetas radicalmente distintas. Me ha enamorado esta novela y, a pesar de que el autor siempre deja el listón muy alto con cada una de sus creaciones, estoy convencida de que esta última dejará una profunda huella y podrá servir de ayuda a muchas víctimas o agresores que tienen la opción de cambiar sus vidas. La lectura de este libro es más que recomendable y no decepcionará a nadie.


Sobre el autor: 

Antonio nació en Paterna (Valencia). Es diplomado en Magisterio Magisterio de Ciencias Humanas (Geografía e Historia) y Licenciado en Psicología. Realizó Máster en Gerontología Social, Máster en Psicología Clínica, con amplia formación internacional relacionada con su profesión de psicólogo, incluyendo la reciente formación en Mindfulness.

Desde hace 20 años ejerce como Psicólogo Clínico en Valencia, atendiendo todo tipo de problemas psicológicos que las personas podemos tener en algún momento de nuestra vida.

Asimismo, combina su trabajo como psicólogo con la docencia en Atención Socio sanitaria en diferentes centros de formación, y, a nivel nacional, ha colaborado con la Facultad de Psicología de Valencia como docente externo.

Es un gran aficionado a la Historia. También es un gran viajero, aficiones que se hacen patentes en sus novelas, al igual que sus conocimientos psicológicos, habiendo viajado por infinidad de países y ciudades citados en sus novelas.

Obras publicadas:


Bib-Rambla. El silencio habitado de las casas (2015) 
La vida partida en dos (2016)
Estrellas y cedros sobre fondo blanco (2018). 
30 hombres fascinantes en la historia de Valencia, con su relato sobre el músico valenciano Martín y Soler (2017)
Amanecer en Famara (2020)  

viernes, 31 de enero de 2020

Benito Pérez Galdós y el 22 de junio de 1866



Portada del primer episodio nacional, Trafalgar. Edición de 1935.

Hablar de Benito Pérez Galdós sobra con todo lo que se ha publicado sobre su vida, especialmente acabándose de cumplir el centenario de su muerte el pasado 4 de enero. Expondré aquí  datos no tan conocidos  que tienen que ver con mi proceso de investigación iniciado hace años en la biblioteca militar de Valencia, a la que siempre estaré agradecida. Acudí allí varias veces, a medida que mis investigaciones en archivos avanzaban. Y en una de estas ocasiones, indagando sobre 1815, el bibliotecario me facilitó los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, y concretamente, Memorias de un cortesano en 1815. Leí este y luego varios más, obteniendo valiosa información como pista a seguir en mi proceso de investigación. La novela histórica de calidad ofrece múltiples posibilidades al investigador y además acerca al lector a otro tiempo que no ha conocido. Benito Pérez Galdós era en eso un maestro indiscutible, y hasta tal punto fueron valorados sus Episodios nacionales, que obtuvo en 1902 la Gran Cruz de Alfonso XII que le otorgaba la monarquía de Alfonso XIII al considerarle ‹‹gloria nacional››, pese a sus ideas republicanas.

Isabel II en 1902, cuando la entrevista Benito Pérez Galdós.

En este mismo año de 1902 logró concertar una entrevista con la entonces exiliada ex reina Isabel II en su palacete francés. El material lo utilizaría posteriormente para el reportaje que se publicaría pocos días después del fallecimiento de ella, acaecido el 9 de abril de 1904. Por entonces, Benito Pérez Galdós tenía ya publicados los Episodios Nacionales de la primera serie (1873-1875), la segunda serie (1875-1879) y la tercera serie, que había iniciado tras un largo paréntesis de veinte años. Luego de esta entrevista con la ex reina Isabel II, inició la cuarta serie, que va desde 1902 hasta 1907.


Fotografía de Benito Pérez Galdós en 1904.

El episodio nacional Prim corresponde a esta etapa, y fue escrito entre julio y octubre de 1906, el año en que el escritor se hizo oficialmente republicano, lo cual se haría público en abril de 1907 en carta abierta al diario El Liberal. Este episodio Prim me dio mucho qué pensar, llegando a la conclusión de que Benito Pérez Galdós tenía una fuente de información directa de ‹‹arriba››. Cuando lo leí ya había consultado varias fuentes sobre el 22 de junio de 1866, incluida hemeroteca y archivos, aparte de los libros de historia y otros más que lo abordaban. Benito Pérez Galdós aportaba datos que incomprensiblemente había omitido en su pormenorizada versión el historiador  Antonio Pirala, cuyo falseamiento de información en torno al asesinato de Federico Puig Romero lo trato en otra entrada(1), así como la importancia que tenía para la corona zanjar ya las especulaciones sobre este asesinato.

Retrato de Federico Puig Romero en el Museo del Ejército (actualmente en el Museo Específico de la Academia de Artillería de Segovia).

Sobre la entrevista de 1902, el cronista Pedro de Répide, en su biografía sobre Isabel II(2), a la que tuvo oportunidad de tratar muy de cerca, por trabajar en su palacio como bibliotecario, asegura que la ex reina esquivaba a Peréz Galdós en las preguntas comprometidas. ‹‹Don  Benito,  que  era  un  niño  muy grande, salió encantado de la visita, a pesar de su fracaso investigador, cuando tenía que haberse marchado molesto porque un hombre como él hubiese sufrido una especie de toreo o de tomadura de pelo de pura manera borbonesca.››


Pedro de Répide, 1913.

Entre esas preguntas comprometidas que no fueron publicadas, sin duda tuvo que salir el tema del 22 de junio de 1866 en el que tanta parte había tomado Isabel II, llegando a proponer un proyecto de ley para subir la pensión a la viuda de Federico Puig Romero, de quien el gobierno alentó las variopintas versiones que se publicaban en prensa no oficial dejando una estela de humo en torno a este asesinato. Por aquel entonces, Benito Pérez Galdós tenía veintitrés años y se haría muchas preguntas a las que seguramente intentaría dar respuesta cuando, a sus cincuenta y nueve años, tuvo oportunidad de hablar personalmente con la ex reina sobre aquella jornada que marcaría el fin de su reinado, sostenido apenas dos años más hasta la revolución “Gloriosa”.

Sobre los detalles llamativos que aporta Pérez Galdós en la versión que incluye sobre el 22 de junio de 1866 en el episodio Prim, es de notar que sea el único que no incluye a Federico Puig Romero, protagonista de todos los rumores de prensa que se publicaron en 1866 sobre lo ocurrido en el cuartel de San Gil, con la famosa partida del tresillo que más tarde adoptaron algunos autores a pesar de tratarse de un bulo de prensa, como queda patente en mi libro Voces desde el más allá de la historia. Incluye don Benito, sin embargo, otros oficiales distintos a los de esa supuesta partida de tresillo, indicando nombres y apellidos con ligeros errores que parecen tan deliberados como el cambio de grados de algunos de ellos. Llama la atención que no incluyera a Federico Puig Romero, siendo curioso este olvido, teniendo en cuenta que es el único oficial muerto aquel día cuyo nombre apareció en La Gaceta, y nada menos porque se ejecutaba, entre otros sargentos, a su asesino. Esta omisión es incomprensible en alguien tan minucioso como Pérez Galdós, que además tuvo a mano la prensa de entonces. Puede conjeturarse sin temor a equivocación, que es tan deliberada como el cambio de nombres y grados de algunos de los oficiales. ¿Por qué?

                           

En 1906, aunque Benito Pérez Galdós se declara oficialmente republicano sin tapujos, ciertos temas que comprometían seriamente a la corona no podían publicarse libremente, y más si estaban relacionados con este asesinato, en cuyo silenciamiento  se halló involucrada la ex reina Isabel II y más tarde su hijo Alfonso XII, cuya paternidad secreta correspondiente a Federico Puig Romero era la punta del iceberg de todo el oscuro pasado que ligaba a esta familia y los Borbón. El escritor tuvo que limitarse a hablar entre líneas dejando ver con sus datos erróneos que no tomaba como fidedignos los que se difundieron como ciertos, sin desvelar mucho más que las enigmáticas palabras de Confusio, un personaje peculiar que escribe la historia no como es, sino como debería haber sido.

CONFUSIO.─ Veo los muertos, vivos; los enemigos, reconciliados; el altar y el trono, llevados a la carpintería para que los compongan; la Historia de España, escrita por los orates… Tú no sabes de esto, pobrecilla… Léeme y sabrás.

A Benito Pérez Galdós le faltaron veintiún años de vida para llegar a ver la república en España. ¿Cómo hubiera sido su versión del 22 de junio de 1866 si hubiera podido escribir entonces el episodio nacional Prim?



(1)La versión fraudulenta del 22 de junio de 1866, firmada por el historiador Antonio Pirala

(2) Pedro de Répide, Isabel II, reina de España, Espasa Calpe, Madrid, 1932.

martes, 14 de enero de 2020

La novela histórica en C.L.A.V.E.



Con Juan Luis Bedins y la escritora y periodista Elga Reátegui, que también se incorpora a la nueva junta directiva de C.L.A.V.E.

El pasado 8 de enero se realizó una asamblea entre los socios y socias de la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios, más conocida como C.L.A.V.E. Terminaba la legislatura del que había sido presidente a lo largo de dos períodos consecutivos, Juan Luis Bedins. Realizadas las votaciones, Juan Luis Bedins fue reelegido por unanimidad para los próximos cuatro años. En la asamblea, Juan Luis Bedins presentó a la nueva junta directiva, de la que tengo el orgullo de haber sido llamada a formar parte, asignándoseme además un importante cometido que me hace muchísima ilusión: el área de Novela Histórica, una novedad en la asociación, que va creciendo y ampliando sus horizontes. De ello se ha hecho eco Las Provincias en publicación de 10 de enero de 2020.

He de agradecer a Juan Luis Bedins su apoyo desde que me inicié en este mundo de los escritores, recién publicada mi obra Voces desde el más allá de la historia. El recorrido de este libro no ha sido fácil por la temática que plantea, resultado de una ardua investigación de años que saca a la luz hechos ignorados sobre la dinastía Borbón que atañen a mis antepasados y dejaron consecuencias hasta entonces ignoradas. Me planteé la dura prueba de someter a dictamen de la prestigiosa historiadora Isabel Burdiel la valoración de mi libro para ser presentado en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia, tal cual exige el protocolo. Isabel Burdiel, ganadora de un premio de investigación histórica en 2011 por una obra sobre Isabel II, hallaría en mi libro nuevos datos que definió como importantes aportaciones, dando vía libre a la presentación, que se llevó a cabo el 4 de mayo de 2017. Y allí estaba Juan Luis Bedins, en un día tan crucial para mí, lo cual, teniendo en cuenta su apretadísima agenda, le agradeceré siempre.

Con Juan Luis Bedins en la presentación de Voces desde el más allá de la historia en la Facultad de Geografía e Historia de Valencia.

Aquel día marcó el siguiente paso a seguir. Respondiendo a alguna de las preguntas que se me hicieron dije que escribiría una novela histórica basada en esta investigación, y no lo había hecho antes porque era necesario dar a conocer estos nuevos hechos históricos y no presentarlos como una ficción. La importancia de mis hallazgos había sido por fin reconocida y era la hora de llegar a los lectores de Novela Histórica. Así se gestó Alfonso XII y la corona maldita, la novela que presenté al concurso un mes después y resultó ganadora en enero de 2018 del Premio Hispania de Novela Histórica, siendo publicada a finales de ese año y presentada por primera vez en Madrid el 17 de enero de 2019, en la Librería Antes, especializada en historia.

En la presentación de Alfonso XII y la corona maldita en Librería Antes (Madrid) junto al equipo de Editorial Altera.

En esta nueva andadura de C.L.A.V.E. me he propuesto promover al máximo el género de Novela Histórica, que es el más leído, quizá porque permite a los lectores trasladarse a épocas que no ha conocido, guiados por la mano del autor o autora en quien que recae la gran responsabilidad de la documentación e investigación. Es difícil hallar el equilibrio entre la proporción de acontecimientos históricos y la ficción. Sobre eso podríamos hablar largo y tendido. En mi caso, escribí dos libros muy distintos sobre lo mismo. El primero, Voces desde el más allá de la historia, más de un historiador lo ha definido como una tesis doctoral, pero a la vez amena y entretenida. Otro historiador opina en Google Libros: Bien escrito, excelentemente estructurado -y era difícil por la complejidad narrativa de los hechos que relata- y documentado de forma rigurosa y exhaustiva, mezclando una amplia documentación de archivo con testimonios orales que, en realidad, son los que desencadenan la investigación. 

Con algunos integrantes de la junta directiva de C.L.A.V.E. en un momento distendido tras finalizar la asamblea. En la mesa, Juan Luis Bedins y la secretaria, Elia Saneleuterio.

De ahí pasar a la Novela Histórica implica un cambio total de registro. Aquí ya entra en juego la literatura, mientras que en el ensayo, y más en este caso en el que doy a conocer hechos nuevos, la escritura ha de ser prudente, sin afirmar más de lo que se pueda probar. Intenté escribirlo de forma sencilla y amena, pero riguroso al fin y al cabo, citando al final cada una de las fuentes e intentando ser objetiva a pesar de que era un tema que me implicaba directamente. Es un libro que puede interesar a historiadores y a cualquiera que le atraiga conocer hechos ocultos de la historia que contienen todos los ingredientes para una novela histórica negra. No tuve que buscar mis fuentes en el proceso habitual de documentación porque ya tenía ese trabajo hecho en mi anterior libro. Me limité a la creación literaria con todo lo que ello implica, y el resultado fue el premio que me ha marcado tanto.

En la presentación de Alfonso XII y la corona maldita en FNAC San Agustín (Valencia) con los ponentes Paco Arenas, que también me acompañó en la presentación de la Universidad de Valencia, y el escritor y colaborador con medios de comunicación Ginés Vera.

Actualmente me hallo en el proceso de investigación y escritura de mi siguiente novela histórica, que estoy segura sorprenderá, aunque el plazo será más largo porque es de gran envergadura. Y en medio de todo esto, me siento muy cercana a los autores de Novela Histórica con los que espero contar en diversos eventos organizados por C.L.A.V.E., abarcando diversas temáticas y planteamientos, que resulten tan interesantes para los lectores como para los autores. Gracias de nuevo a Juan Luis Bedins por esta oportunidad, y a todos los que formaréis parte de esta nueva etapa.

martes, 31 de diciembre de 2019

Limpieza de sangre de la abuela de Alfonso XII



La procedencia borbónica del rey Alfonso XII apenas puede certificarse por parte de su madre, la reina Isabel II, y la abuela de esta, María Luisa de Parma, esposa del rey Carlos IV, el cual parece ser que colaboró poco o nada en engendrar los vástagos reales, uno de ellos, el rey Fernando VII, y el otro, Francisco de Paula, sendos padres de la reina Isabel II y su consorte Francisco de Asís. De este matrimonio existen serias dudas de que se pueda atribuir progenie alguna a Francisco de Asís, surgiendo las incógnitas sobre los donantes genéticos que aportaron su granito de arena para que doña Isabel II y su abuela, doña María Luisa, trajeran al mundo vástagos reales.

Carlos IV y su esposa María Luisa Borbón Parma

   A la vista de esta información, Isabel II no habría logrado salir bien parada si se le hubiese solicitado un informe de limpieza de sangre. Afortunadamente no tuvo que someterse a esta intrincada prueba que sí debían pasar las aspirantes a contraer matrimonio con un oficial perteneciente a los Reales Ejércitos, como fue el caso de Gertrudis Romero, madre del padre biológico de Alfonso XII en mi novela Alfonso XII y la corona maldita, basada en hechos reales y documentados publicados en mi libro de investigación Voces desde el más allá de la historia, que desmonta, entre otras cosas, la leyenda sobre el oficial Enrique Puigmoltó y Mayans como el auténtico padre de Alfonso XII.
Isabel II y su esposo Francisco de Asís con el príncipe Alfonso.


En cualquier caso, Alfonso XII al menos tenía la garantía de que su abuela paterna, Gertrudis Romero, había superado en 1802 el informe de limpieza de sangre del cual se le hubiera eximido de haber sido noble o hija de oficial, porque en estos casos quedaba implícita la limpieza de sangre. Todo oficial de entonces, a partir del grado de capitán, como era el caso de Vicente Puig, para casarse debía solicitar Real Licencia al Montepío Militar. Si era concedida, en caso de muerte del oficial, la contrayente podría optar a pensión de viudedad y los hijos del matrimonio a la de orfandad.


Para elaborar el informe de limpieza de sangre se requería un notario que diera fe de los testimonios que de forma legalizada debían acreditar los méritos de la novia y sus antepasados hasta tres generaciones, los cuales no debían tener mezcla de  judíos, moros o conversos a la santa fe católica. A esto había que añadir la parte económica. Gertrudis, por pertenecer al estado llano, debía aportar una dote de 50.000 reales vellón, mientras que las nobles o hijas de hidalgo pagaban 20.000. Además debía acreditar que su padre y abuelos, hasta la tercera generación, eran hombres buenos, honrados y limpios de sangre y oficios, y hubiera quedado descartada de haber tenido algún antepasado artista o bien con oficio, empleo o profesión mecánica o popular. Esto último supuso un escollo a superar, porque su padre era sacristán, y algunos  consideraban mecánico este oficio. Todos estos requisitos dan una idea de los rancios usos de segregación existentes en la sociedad española de aquel tiempo.


La Real Licencia, no sin grandes dificultades, fue finalmente lograda, y el matrimonio se celebró el 23 de julio de 1802. Federico sería el quinto hijo del matrimonio, nacido en 1812, aunque se falseara más adelante la fecha a 1815, con intervención directa de Fernando VII. En 1857 nacería su hijo ilegítimo el príncipe Alfonso, al  que no llegaría a verle iniciar su reinado en 1874, porque Federico había sido asesinado en 1866.

Retrato de Federico Puig Romero en el museo de Artillería, con la fecha en que fue asesinado.

¿A quién le importa si el padre biológico se llamara Enrique Puigmoltó o Federico Puig Romero, el hasta ahora ignorado padre en la sombra de Alfonso XII? La existencia de validos es conocida a lo largo de la historia y a nadie escandaliza. De ahí que todavía hoy en día se tome esto a la ligera con diversos artículos publicados en la red, más o menos del mismo corte, con títulos sugerentes del estilo Cuando Puigmoltó inyectó sangre nueva en los Borbón, ¿Quién era el auténtico padre de Alfonso XII?, Los amores de Isabel II, el militar Enrique Puigmoltó y las dudas sobre la paternidad de Alfonso..., etc. Artículos que se quedan con la parte frívola basada en rumores, que sirvió en su momento para desviar la atención de los hechos graves que se quisieron mantener ocultos y saco a la luz en mi investigación, documentada y avalada por historiadores. Queda en el aire la razón por la que, teniendo la posibilidad de rectificar, o al menos  dejar a la vista la nueva información para que los lectores saquen sus propias conclusiones, estos medios prefieran quedarse con la leyenda. Quién sabe... Al fin y al cabo, estamos hablando de los antepasados de los actuales reyes. Y también de los míos…