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sábado, 27 de octubre de 2018

Lo que no se ha contado de las Memorias Íntimas del marqués de Mendigorría





Fernando Fernández de Córdova (1809-1883)



El próximo 30 de octubre se cumplirán 135 años de la muerte del general Fernando Fernández de Córdova, autor de las Memorias Íntimas que dejó encargado se publicaran en cuanto muriera. Su primogénito Luis tardó tres años en cumplir esta voluntad. El 27 de julio de 1886 se anuncia en La Época que previamente a la publicación del libro incluirán fragmentos en el periódico, comenzando ese día con las Jornadas en los Sitios Reales, donde se incluye la famosa anécdota que recoge el marqués de Villa-Urrutia en su libro Las mujeres de Fernando VII (1916) sobre los escarceos de Fernando VII con una viuda, que por cierto me sirvió de inspiración para dar nombre a un capítulo de mi libro Voces desde el más allá de la historia que titulé La hermosa viuda, refiriéndome a mi antepasada Gertrudis Romero.


Añaden en La Época: ‹‹Los que lo conocen saben el mérito de esta obra, que, principalmente, consiste en la copia de datos que la prodigiosa memoria del General Córdova acumuló acerca de los sucesos que llenan tres cuartas partes del siglo actual, desde sus primeros años hasta 1873››. Causa extrañeza esta noticia puesto que en el libro no se incluye la época crucial de 1873 en que llegó la primera república tras el conflicto artillero iniciado en noviembre de 1872 en el que desempeñó un papel preponderante el general Córdova, como ministro de guerra del gobierno de Manuel Ruiz Zorrilla durante los coletazos del reinado de Amadeo de Saboya.

Leyendo estas Memorias no puede negarse el talento literario del general Córdova, dotado además de una gran habilidad diplomática, o quizá camaleónica, dándosele muy bien fraternizar con bandos contrapuestos. A este controvertido personaje he dedicado buena parte de las investigaciones para intentar esclarecer las circunstancias del asesinato de mi tatarabuelo Federico Puig Romero el 22 de junio de 1866. No añado por tanto más de lo que sobre él cito en mi libro Voces desde el más allá de la historia, y me centraré en su primogénito Luis Fernández de Córdova y Remón Zarco del Valle, mayor de sus tres hijos y heredero del título de marqués de Mendigorría. Di con él casualmente en mi investigación y despertó mi interés su vida, prematuramente cortada a los 52 años por una muerte violenta.

El Heraldo, 13 de febrero de 1906
Militar del arma de infantería, como su padre, el 26 de enero de 1891 se anota en su hoja de servicios que ha donado los beneficios de la venta de las Memorias Íntimas, que ascienden a 50000 pesetas, al Colegio de Huérfanos del Arma, lo que no deja lugar a dudas acerca del éxito del libro. Ciertamente, Córdova tenía muchas anécdotas que contar, bastantes de ellas guardadas para sí. Conoció personalmente a dos hombres muy cercanos a Isabel II: el duque de Baena (José María Ruiz de Arana), a quien se achaca la paternidad de la infanta Isabel, más conocida como la Chata, y también a Miguel Tenorio de Castilla, a quien el autor especializado en temas borbónicos, José 

Infanta Isabel (La Chata)

María Zavala, atribuye casi con seguridad la paternidad de la infanta Paz, y quizá  la de las infantas Pilar y Eulalia.



Infanta Pilar

Atrás quedaban las circunstancias que llevaron a la ex reina Isabel II a desterrar al general Córdova en 1868. La relación entre su heredero Luis con la familia real era inmejorable, tanto como para ser nombrado ayudante de campo del rey Alfonso XIII el 11 de octubre de 1905, cargo que le duró apenas hasta el 13 de febrero de 1906, cuando su muerte a causa de un disparo en su casa saltó a los periódicos, dándose finalmente por hecho que se trataba de un suicidio. En La Correspondencia afirman que el móvil pudo ser ‹‹una enfermedad mental que padecía desde hace pocos días››. En El Heraldo se dice que se hallaba aquejado de hace tiempo de una dolencia y el 8 de diciembre sufrió un acceso mental y desde aquel momento no volvió la tranquilidad a su espíritu.

Infanta Eulalia

En el expediente del caso se hallan contradicciones en los testimonios, hablándose de que padecía una enfermedad que afectaba su intelecto, lo cual resulta paradójico con que se le concediera un nombramiento tan importante como ayudante del rey. Tampoco se especifica desde cuándo la padecía, ni hay constancia de que se hubiera dado de baja por enfermo en los últimos días. El nombramiento se produce por las mismas fechas de su precipitada boda con la viuda de su amigo Fernando Jordán de Urrías y Ruiz de Arana, sobrino del presunto padre de la Chata. De este matrimonio quedaron tres hijas y un hijo. El 1 de enero de 1905 Luis Fernández de Córdova cambia su testamento abierto de 15 de marzo de 1904 por uno cerrado que contiene una cláusula especial en la que lega una asignación mensual al hijo de su amigo, menor de edad, sin mencionar para nada a sus hermanas ni dejar entrever que se casaría con la viuda a finales de año, muy poco antes de morir por un disparo de revólver. Este protegido de Luis tiene como madrina de bautizo a la ex reina Isabel II.

Infanta Paz
De la correspondencia que hallé en la Real Biblioteca entre Luis, marqués de Mendigorría, y la infanta Paz, por 1891, se obtienen datos muy interesantes, como la especial relación entre Luis y la infanta Eulalia, quedando patentes continuas referencias del estrecho vínculo que mantiene la infanta Paz con Miguel Tenorio, en la línea de la teoría de Zavala respecto a la paternidad de la infanta Paz. En su libro Bastardos y Borbones Zavala se apoya en que Miguel Tenorio nombró a la infanta Paz su heredera universal, lo que se concreta a la muerte de este en 1916.  Bastantes años antes, en 1891, la infanta Paz le escribe a Luis sobre las Memorias Íntimas: ‹‹Al llevárselo a Tenorio dice no haber leído en su vida nada más interesante. Ya me ha devuelto el primer tomo que he empezado a leer››.

lunes, 8 de octubre de 2018

Lanzamiento de Alfonso XII y la corona maldita




Desde que recibí la llamada de Ediciones Altera diciéndome que había ganado el Premio Hispania de Novela Histórica han pasado ocho meses para el alumbramiento de Alfonso XII y la corona maldita. Pero han sido muchos los años de trabajo e investigación invertidos, recogidos en mi libro de ensayo Voces desde el más allá de la historia. El ensayo y la novela son dos libros de estructuras muy distintas pero con un eje común: una historia estremecedora que se ha intentado ocultar, llegándose a falsear documentos e incluso libros con participación de algún historiador. Rescatar todo ese pasado enfrentándome a tantas dificultades no fue nada fácil, y solo puedo atribuirlo a mi gran motivación de reivindicar a estos antepasados que se vieron inmersos en situaciones que no buscaron y tuvieron que aceptar por imposiciones regias.


Todo lo que en el primer libro me limito a exponer, hasta donde mi investigación permite deducir, en la novela queda plasmado como una reconstrucción lo más verosímil posible, porque  no quiero desfigurar estos hechos reales en la ficción, sino más bien recrearlos y conducir al lector hacia esos acontecimientos desde el punto de vista de los personajes y sus emociones.



En esta novela hay gran parte de mí; de hecho, soy un personaje más. Tres generaciones de mis antepasados vinculados a sendos monarcas de la dinastía Borbón (Fernando VII, su hija Isabel II y el hijo de ella, Alfonso XII) conducen a una trama donde hay asesinatos, muertes silenciadas, relaciones extra maritales, intrigas palaciegas e intereses políticos que van armando el puzzle para resolver el asesinato de Federico Puig Romero y descubrir el pasado de sus padres junto a Fernando VII, reviviéndose la historia bíblica de Betsabé. El legado maldito que recae en Alfonso XII queda recogido en las páginas de esta novela, que tiene, entre las dedicatorias del comienzo, una dirigida a todos aquellos que han sufrido el abuso del poder y han sido privados de la capacidad de elección.


viernes, 14 de septiembre de 2018

Masters falsos en la política española: ¿truhanes de la tercera fase?




La picaresca española en la esfera política haría las delicias del marqués de la Cañahueca, protagonista del libro Manual del buen truhán. Ciertamente, están de rabiosa actualidad algunas de las enseñanzas que impartía a sus canallescos pupilos: ‹‹Para llegar a la cúpula hay que ser un crápula››, ‹‹Un buen mentiroso siempre sale airoso››, ‹‹Sé corrupto siempre y cuando escurras el bulto››… Veamos qué tiene que decir este inescrupuloso maestro respecto a la política:

‹‹Quien oficialmente ejerce de político maneja los negocios de estado. Lo que no se sabe es si estos son sucios o transparentes. Como es de esperar, el marqués de la Cañahueca congeniaba con los del primer grupo. Los políticos han de dominar el arte de la manipulación oratoria, y es difícil creer a alguno en particular cuando se les cree a todos en general. Digan lo que digan, convencen. Siendo este el perfil básico de un timador, el marqués, como muchos otros, los englobaba a todos por igual.

De haber tenido el marqués modo de alternar con estos potenciales timadores (no siempre lo son, Dios me libre de afirmar tal), su Clan del crimen se habría extendido hasta límites insospechados. Pero debía conformarse con su cantera de raposos, de los cuales tan solo un reducido número pertenecía a la tercera fase. La mayoría, de mucha voluntad y pocas luces, no pasaban de la primera. No obstante, el marqués de la Cañahueca no desperdiciaba a ninguno. Los trabajos más lacayiles corrían a cargo de estos catecúmenos, de modo que en lo concerniente a golpes se compensaba calidad con cantidad.››



Sin duda, el legado maldito que deja el marqués de la Cañahueca en el libro Manual del buen truhán puede ser de mucho provecho para ese sector dirigente que se rige por máximas como ‹‹Aumenta tus emolumentos a costa del resto de jumentos››. Para el resto de lectores, puede resultar un libro muy divertido pero que no por ello deja de tener un trasfondo que invita a la reflexión.




domingo, 2 de septiembre de 2018

Entrevista en Revista Pasar Página





Ya con fecha para la salida a la venta de mi novela Alfonso XII y la corona maldita espero poder colmar las expectativas que me hicieron acreedora del V Premio Hispania de Novela histórica. Han sido meses intensos desde que recibí esa llamada en enero de este año hasta hacer efectiva la entrega del premio el 23 de abril y, ahora, su próxima publicación, el 2 de octubre.


Con Almudena Gutiérrez y Luis Folgado, director de Editorial Altera.
   
Desde el día del fallo se han sucedido emociones, vivencias y trabajo de promoción de mis libros publicados, uno de ellos el ensayo cuya investigación dio pie a la novela premiada: Voces desde el más allá de la historia. Dos géneros muy distintos pero un eje común: una historia oculta que saco a la luz gracias a una exhaustiva investigación que espero de pie a que otros investigadores tomen el relevo y amplíen el camino que he iniciado.

Sobre esto y muchos más aspectos de mi trabajo y de mi personalidad he hablado con la redactora jefe de Revista Pasar Página, Almudena Gutiérrez, que se halló presente en el acto de entrega del Premio Hispania el pasado 23 de abril, cuando tuve oportunidad de mantener una animada charla con ella ese día de celebración. En esta entrevista publicada el 1 de septiembre me ha dado la oportunidad de dar a conocer más aspectos de mi trabajo y de mí, y esto creo que puede resultar interesante para los lectores.





  








Animo a no perderse esta revista de la que se publica un ejemplar a principio de cada mes y puede descargarse en pdf desde su página Facebook. Tiene entrevistas, relatos, reportajes de actualidad, recomendaciones literarias, crónicas... Su equipo consigue un resultado de calidad y merece difusión.

Os facilito los enlaces a mi entrevista en la Revista Pasar Página,  al número completo de la revista donde está incluida mi entrevista (págs. 25 a 28), y la página Facebook de Revista Pasar Página.

Entrevista a Nieves Michavila en Revista Pasar Página.

Revista Pasar Página Número 10.


Página Facebook de Revista Pasar Página (para usuarios de facebook).


Muchas gracias a Revista Pasar Página y a los lectores que confían en mí.  Me esforzaré cada día más para no defraudarles.

jueves, 2 de agosto de 2018

Azafata de la reina María Isabel de Braganza



Nunca olvidaré mi primera visita al Archivo de Palacio, cuando tuve entre mis manos el expediente de mi antepasada Gertrudis Romero. Hasta entonces mi investigación se centraba en su hijo Federico Puig Romero: la intervención del estado en el falseamiento de las auténticas circunstancias de su asesinato y la vinculación de ello a la posible paternidad secreta de Alfonso XII. Pero había algo que llamó mi atención desde el principio: las prematuras muertes de los padres de Federico y el nombramiento de su madre Gertrudis como azafata de la reina María Isabel de Braganza.

María Isabel de Braganza.

Las sensaciones que se agolparon esa tarde en el Palacio Real fueron demasiado intensas. Recogía trozos de la vida de aquella mujer cuyo destino había cambiado abruptamente de la noche a la mañana, dejando de ser la respetada esposa de un militar para ser despojada de su dignidad, de su marido y del tiempo que podía compartir con sus siete hijos, a los cuales ya debía atenerse a visitar cuando sus ocupaciones de palacio se lo permitieran. La aparente dignidad de pertenecer a la Real Servidumbre, un honor reservado a la nobleza, se le concedía a ella, mujer del estado llano, por voluntad del déspota Fernando VII, cuyo encuentro con la familia Puig Romero desencadenaría la viudedad de Gertrudis y su total dependencia del monarca, a cuyos caprichos debía someterse sin rechistar, aunque ello supusiera ser cómplice en el adulterio del rey con ella misma. Algo tan retorcido que tuvo que llevar consigo el tiempo que duró esta reina, poco más de dos años.

Sala de Tronos del Palacio Real de Madrid.

Cuando se produce la boda real de Fernando VII con María Isabel de Braganza, en septiembre de 1816, ya hacía tres meses que Gertrudis había dado a luz a una niña nacida en palacio, donde residía desde marzo como azafata de la futura reina, poco agraciada pero bondadosa, culta y gran aficionada al arte. De hecho, gracias a su iniciativa se reunieron obras en posesión de la corona para colocarlas en un museo real, que en el futuro sería el mundialmente conocido Museo del Prado, fundado el 19 de noviembre de 1819,  año siguiente a la muerte de la joven reina a causa de su malogrado segundo embarazo.  En agosto de 1817 había dado a luz una niña que vivió apenas cuatro meses. De la etapa previa a ese parto de la reina he hallado una curiosa referencia de la vida de su azafata Gertrudis en un aviso del Diario de Madrid de 10 de junio de 1817:

Habiéndose perdido al anochecer del día 8 del corriente una pulsera de un hilo de corales con su broche de oro desde el Prado, calle del mismo nombre, botillería que hay a la izquierda de dicha calle, y desde allí hasta la del Príncipe hasta el esquinazo de la de las Huertas; se suplica a quien la haya encontrado la entregue a Doña Gertrudis Romero Puig, azafata de la Reina Nuestra Señora, que vive en Palacio, cuarto num. (61, 67 o 69), a que enseñará la compañera, y dará el correspondiente hallazgo.


Gertrudis residía en la calle de las Huertas. Hacia allí se dirigía desde la botillería, un establecimiento de la época donde se expendían bebidas y helados y en algunos casos funcionaban como un café. Concretamente esta botillería del aviso era con toda probabilidad la denominada Los Valbases, situada en calle del Prado, donde se produce la pérdida de la pulsera de Gertrudis. Esto era cinco días después de conceder el rey plaza de colegialas del Real Colegio de Santa Isabel a las dos hijas de Gertrudis, Encarnación y Javiera, en régimen de internas.  Quizá ese fue el motivo por el que obtuviera Gertrudis permiso ese día para ir a su casa a dormir. Le quedaban por encaminar sus cinco hijos varones, el tercero de ellos Federico, que años después habría de vivir junto a la heredera del rey un destino similar al de su madre: despojados ambos de dignidad y sujetos a cumplir los caprichos regios intercambiando genes; los hijos de Gertrudis, de oculta paternidad, y el de Federico, un futuro rey. En común tendrían también, tanto  madre como hijo, muertes silenciadas por la corona.

Imagen actual del Real Colegio de Santa Isabel de Madrid, en la calle de Santa Isabel.

Aquel suntuoso palacio donde se habían fraguado tantas desdichas para Gertrudis y su familia me restituía  el legado de su historia en el expediente de Gertrudis y luego muchos otros que fueron aportando datos a mi investigación. Pude asomarme a sus vidas como en una máquina del tiempo y descubrir hechos ocultos que he dado a conocer en mi ensayo Voces desde el más allá de la historia (Incipit Editores, 2015), limitándome a lo  estrictamente documentado y abriendo interrogantes al lector a partir de la información aportada.


Pero bullía en mí la necesidad de dar vida a estos personajes que parecían clamar su lugar en la historia. Lo vivido y sentido por sus protagonistas, así como todos los misterios por resolver planteados en el ensayo, saldrá a la luz en breve en la novela histórica Alfonso XII y la corona maldita, ganadora del Premio Hispania de Novela Histórica 2017, que será publicada por Ediciones Altera el 2 de octubre de 2018. La historia permanece viva aunque se haya pretendido enterrar.




martes, 17 de julio de 2018

Lo que del Real Patrimonio se llevó...



El Patrimonio de la Corona lleva implícita su preservación, pasando de un monarca a otro sin que ninguno de ellos tenga derecho a alienar o vender alguna de sus partes. Esto sin embargo no se legisló hasta 1865. ¿Cuántos bienes del Estado fueron utilizados para enriquecimiento personal? Ejemplos claros de este uso indebido se hallan en la abuela del rey Alfonso XII, María Cristina de Borbón Dos Sicilias, última esposa de Fernando VII, que a la muerte de este se convirtió en regente de su hija Isabel II.

Fernando VII y María Cristina de Borbón Dos Sicilias.

Al parecer Fernando VII mandó hacer inventarios que nunca fueron hallados, no se sabe si porque no se hicieron o porque María Cristina los hizo desaparecer. De lo sí quedó constancia tras su precipitada partida al exilio en 1840 es del hallazgo de 700 estuches vacíos de joyas, e igualmente habían desaparecido gran cantidad de objetos y muebles de valor que fueron vendidos en Londres y París. Sobre la causa del exilio de María Cristina pesó su codicia casi más que su vida oculta, “casada” en secreto y ocultando sus múltiples embarazos “no reales” durante su etapa de regente.
Retratos de María Cristina de Borbón Dos Sicilias y su "esposo secreto" Fernando Muñoz.

Tal vez María Cristina quería asegurar el futuro de sus numerosos vástagos plebeyos acumulando todos los bienes que pudo sustraer. Y esto no se limitó a su etapa de regente, sino incluso después. En 1845 realizó una visita a España y acudió a Burgos en compañía de su hija la reina Isabel II. Allí se apropió de un retrato de Isabel la Católica realizado aproximadamente en 1496. Dicho retrato, que se mantenía expuesto en la Sociedad Artística y Cultural El Liceo, provisionalmente se colocó de adorno en las habitaciones destinadas al real hospedaje. Según refiere el historiador Ángel Salcedo Ruiz, terminaron regalándolo a María Cristina ante el desmedido interés que mostró por este. Los caprichos regios suelen ser órdenes, y el retrato terminaría en su palacio de París. 


Caricatura de Isabel II con la maleta rumbo al exilio.

En 1868 era su hija Isabel II la que se veía forzada a partir al exilio, y en el recuento que se hizo en el Ministerio de Hacienda un año después afirmaba indignado el ministro: Por lo menos han desaparecido de España 78 millones en valores que representaban las alhajas de la corona. Han desaparecido de España por dos personas cuyos nombres están en vuestra boca, por doña María Cristina de Borbón y por doña Isabel de Borbón.


Alfonso XII y su segunda esposa, María Cristina de Habsburgo.

Tras el exilio de Isabel II costó seis años reimplantar la dinastía Borbón en su hijo Alfonso XII, que intentó ser “algo nuevo” aunque su corta vida apenas dio de sí para diez años de reinado, durante el cual se reguló nuevamente la ley de protección del Patrimonio de la Corona de forma similar a 1865. Alfonso XII no dejó testamento y sería su viuda María Cristina de Habsburgo la que dispondría del inventario de palacio que transmitiría a su hijo Alfonso XIII, lo cual se mantuvo hasta 1931, cuando pasaría a ser Patrimonio de la República. A partir de 1940, con la dictadura franquista sería  Patrimonio Nacional. 


Alfonxo XIII y el entonces general Francisco Franco.

La ley franquista sobre Patrimonio Nacional se mantuvo vigente hasta 1982. Según la actual ley, queda establecido en la constitución que el Patrimonio Nacional es gestionado por el Estado y no por la Casa Real. Cabe preguntarse si sigue siendo procedente lo que esta ley establece sobre la vinculación del Patrimonio Nacional al uso y servicio del rey y de los miembros de la Real Familia.


El dictador Franco con el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón.




lunes, 2 de julio de 2018

La historia vive aunque pretenda enterrarse





Recientemente he leído dos libros que nos acercan a una época oscura de nuestra historia. Se trata de las novelas El domador de lagartijas y Magdalenas sin azúcar, de los autores María Dolores García Pastor y Paco Arenas. Libros bien distintos, como sus autores, pero con el denominador común de rescatar del olvido lo acontecido a los vencidos de la guerra civil española que sufrieron las injusticias de un sistema con licencia para sumir en el miedo a la sociedad mediante una terrible represión.

Aunque mi libro de ensayo Voces desde el más allá de la historia tiene otra temática y se ubica en época distinta, me identifico con ambos autores en el empeño de dar a conocer lo que nuestros antepasados tuvieron que soportar en silencio aunque esto supusiera el despojo de la dignidad, por verse sometidos a un poder que puede jugar con la libertad e individualidad de las personas. Yo he tenido la suerte de poder documentar mi libro con exhaustiva investigación en archivos remontándome más de dos siglos. Resulta sin embargo paradójico que una época tan reciente de la que quedan aún supervivientes y testimonios directos no tenga apenas posibilidad de investigarse porque estos delitos cometidos por el sistema difícilmente se hacían constar en archivos. Pero quedan los testimonios y estos reclaman ser escuchados por alguien más que sus descendientes. Estas dos novelas han surgido de la  necesidad de cumplir con ese deber hacia los ancestros.

El domador de lagartijas
La lectura es muy fácil y una vez que empiezas no quieres parar hasta llegar al final. Es de esos libros que te dejan huella y generan emociones a flor de piel. Me ha hecho llorar, sufrir, emocionarme y trasladarme al mundo de sus protagonistas, destinados a una vida donde priva el miedo y la libertad no existe para quienes se hallan estigmatizados.

Con pinceladas que nos ubican en el marco histórico represivo de la posguerra española, la novela, de prosa ágil y llena de acción, nos traslada a las vivencias  de personajes cuya  ternura e inocencia da paso a la lucha por la supervivencia y la compañía del miedo en su día a día. La solidaridad, el amor, los ideales y los sueños de libertad van abriéndose camino entre los sucesos que se van hilando en una trama que atrapa de comienzo a fin.

María Dolores García Pastor y Paco Arenas en la presentación de El domador de lagartijas
en Librería Pinazo (4 de mayo 2018).


Este  testimonio de una época triste y gris de nuestra historia reciente y sin embargo silenciada, de lectura amena, concisa y clara, merece la oportunidad de llegar a muchos corazones. Gracias, María Dolores García Pastor, por haber llegado al mío.

La autora firmando mi ejemplar.

Enlace a libro en amazon


Magdalenas sin azúcar
Como escritora y amiga de Paco Arenas, estaba muy expectante por leer Magdalenas sin azúcar, una novela en la que él tenía puesta mucha ilusión, y más después de haber sido preseleccionada en un importante certamen literario que quizá con el tiempo se arrepienta de no haber concedido el premio a esta novela, agotada su primera edición en un tiempo récord,  recibiendo excelentes críticas dentro y fuera de España.

Presentación de Magdalenas sin azúcar en la Casa de la Cultura de Burjassot (18 mayo 2018).
Le acompañamos Antonio Andújar Castro y yo.

La lectura no pierde interés en ningún momento. La habilidad narrativa de Paco Arenas conecta con las emociones de los lectores, involucrados en el desarrollo de los conflictos que viven los personajes, manteniéndose  la tensión hasta el final. La novela ha sido prologada por el catedrático de Puerto Rico Jaime Flores, que da nombre a uno de los personajes, al igual que su pueblo, Juncos, al imaginario de Cuenca donde se desarrolla la principal parte de la acción.

Paco Arenas en la Feria del libro de Lliria (abril 2018).

La historia, que transcurre en el ambiente rural y abarca años de la posguerra, resulta desgarradora ante las extremadas situaciones de crueldad que se presentan, entremezclándose sentimientos de amor, venganza, ternura, ansia de libertad… Sin ser una novela histórica, retrata de forma descarnada una época a través de las vivencias de esos vencidos cuyo rastro en muchos casos es difícil recuperar, quedando apenas testimonios que no han querido borrar la memoria de sus ancestros. El autor deja que sea el lector quien descubra esas claves sutilmente entretejidas en la trama que dan respuesta al interrogante inicial: ¿Quién llevará flores a los muertos de Juncos si están bajo las aguas del pantano?

Con Paco Arenas en la Feria del libro de Alfafar (abril 2018).
  
En este ambiente de represión se debate el miedo, la ocultación, el dolor, el ansia de libertad y el amor. La autenticidad de los hechos en que se basa esta historia densa, llena de realismo y acción, infunde vida a estos personajes que luchan por poder elegir sin miedo, por vivir en paz. Espero, Paco, de corazón, que tus sueños se hagan realidad.