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| Juan Carlos Borbón y el dictador Franco. La restauración de los Borbón en 1975 con Juan Carlos I tras haber partido al exilio su abuelo Alfonso XIII, se producía impuesta por un militar, como sucedió en 1874 con Alfonso XII tras haber partido al exilio su madre Isabel II agotada la resistencia de su trono tras el golpe certero recibido con el movimiento revolucionario del 22 de junio de 1866, una de las jornadas más sangrientas de la historia de España y, sin embargo, la más silenciada. La represión y oleadas de fusilamientos no bastaron para sostener su corona. La conspiración y asesinato de que fue objeto Federico Puig Romero, vinculado al pasado más oscuro de ella y su dinastía, tampoco fue suficiente para que la corona resistiera. De nada valieron los testigos falsos, la cortina de humo en prensa acerca del asesinato, las extraordinarias concesiones a la viuda y huérfanos que presenciaron el terrible asesinato que el gobierno de Isabel II disfrazó como producto de la sublevación. |
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sábado, 8 de abril de 2017
113 aniversario de muerte de Isabel II
lunes, 5 de septiembre de 2016
Federico Puig Romero y la dinastía Borbón
| Federico Puig Romero (Museo Específico de la Academia de Artillería de Segovia). |
Hoy hace 204 años nacía en Santiago de Compostela Federico Puig Romero, quinto hijo dado a luz por Gertrudis Romero de su matrimonio con Vicente Puig, militar que luchaba desde 1808 en la guerra de independencia contra los franceses que culminó en 1814 permitiendo el advenimiento de Fernando VII al trono de España. Vicente Puig no podía prever entonces lo fatídico que resultaría este personaje y su futura hija, Isabel II, para él y su familia.
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| Fernando VII (retrato de Francisco de Goya). |
¿Cómo suponer que el monarca por el cual había arriesgado la vida le arrebataría a su esposa, la dejaría embarazada y de inmediato viuda para poder llevársela a palacio y disponer de ella a su antojo hasta que se cansara dando con el fin de sus días anticipadamente? ¿Y que la historia se repetiría con su hijo Federico e Isabel II, la hija de Fernando, dando como resultado un vástago que llegaría a ser el rey Alfonso XII? Esta paternidad se confirma mediante la existencia de una carta firmada por el rey Alfonso XII y dirigida a los hijos de Federico Puig Romero, a los que llama hermanos.
Sin embargo, los rumores sobre esta paternidad se desviaron hacia el oficial de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans, con quien Federico mantenía vínculos de amistad y familia. Así seguiría oculto el negro pasado que vinculaba al padre de la reina con las oscuras muertes de los padres de Federico, quien junto a sus hermanos hubo de sufrir años de ensañamiento del déspota que quiso despojarles de sus derechos hasta que una razón secreta y muy poderosa hizo variar al absoluto de conducta hacia ellos.
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| Retrato de Alfonso XII (Palacio de Aranjuez). |
Sobre Federico pesaba este pasado que la dinastía Borbón no podía permitir que saliera a la luz. El 22 de junio de 1866 se inicia en el cuartel de San Gil, donde era coronel Federico Puig Romero, un movimiento revolucionario contra Isabel II que, conocido de antemano por el gobierno, fue utilizado como marco perfecto para camuflar el asesinato del oculto padre de Alfonso XII mediante sicarios que no formaban parte de los planes revolucionarios. Isabel II y su gobierno falsean estas circunstancias y encubren a los asesinos, logrando el silencio de la familia, que fue testigo de aquel horror.
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| Retrato de Alfonso XIII junto a su madre (Luis Álvarez Catalá, 1898). |
El retrato de Federico Puig Romero en el museo del Ejército fue retirado y guardado en depósito hasta 2003, cuando visité el Museo Específico de la Academia de Artillería y el coronel director tuvo la deferencia de colocarlo en lugar de honor, donde actualmente se halla. Cuando lo vi por primera vez no dejó de sorprenderme la ironía de que durante tantos años de clandestinidad se situara frente a un retrato de Alfonso XIII niño y su madre, la regente María Cristina. Ella y su hijo intentaron todo para enterrar este pasado, que sin embargo Alfonso XII, a la vista de los hechos, intentaba resarcir, pese a que en su reinado un famoso historiador falseara el asesinato de su supuesto padre, no con rumores, sino en un libro de historia, para zanjar especulaciones. Pero ello no bastó y aun durante la dictadura franquista otro hombre del régimen siguió tapando este asesinato no resuelto. En el libro Voces desde el más allá de la historia se sacan a la luz las claves que permiten sacar conclusiones muy claras sobre la implicación directa de la dinastía Borbón en las oscuras circunstancias de la muerte de Federico Puig Romero.
sábado, 27 de agosto de 2016
Felipe VI y el maleficio del número seis
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| Felipe VI junto a su padre, Juan Carlos I. |
Felipe VI inició su reinado el 19 de junio de 2014 tras abdicar en él su padre, Juan Carlos I. Muchos opinan que será el último monarca español basándose en sólidos argumentos que desmontan el mito de que la estabilidad de España depende de la existencia de la monarquía. Lo cierto es que la monarquía nunca ha sido estable, y para afirmarlo me atengo a los datos aportados por el ya fallecido periodista y escritor Juan Balansó en su libro La familia real y la familia irreal1.
Balansó desvela la existencia de lo que él denomina el maleficio del número seis sobre la monarquía española; lo curioso es que se verifica desde tiempo ancestral para diversas dinastías, incluidas la aragonesa, navarra, los Austrias, Borbones y... hasta los carlistas. Es como un maleficio o sortilegio que hace que, cada seis reinados, la dinastía se extinga y la familia continúe por otra rama. Juan Balansó nos ilustra este aserto con todo lujo de detalle remontándose a la reina Berenguela, coronada en Castilla en 1217. El sexto de sus herederos, Pedro I el cruel, es asesinado por su hemanastro Enrique II de Trastámara.
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| Juan Balansó. |
El vástago número seis de este nuevo monarca es Isabel I la Católica, pasando la corona a los de Aragón, que se mantiene hasta el sexto heredero: Juana la Loca, cuando se da inicio a la dinastía Austria. El último de esta dinastía -¡cómo no!- es el sexto, Carlos II el Hechizado. Al morir este, el trono pasa a la dinastía Borbón.
El sexto de esta dinastía no es otro que Fernando VII, el cual me afecta directamente por el trágico entrecruce con mis antepasados, con asesinatos y muertes en extrañas circunstancias que saco a la luz en mi libro Voces desde el más allá de la historia. Este monarca no solo fue fatídico para mis ancestros sino para España incluso después de su muerte, cuando se produce la disensión entre dos ramas, la isabelina (su hija) y la carlista (su hermano). En la línea carlista surge el cambio al llegar al sexto heredero, Alfonso Carlos I, el cual muere sin descendientes, con lo cual, se retorna a la rama isabelina, vencedora de la guerra civil que coronó a Isabel II, con consecuencias nefastas para mi antepasado el coronel de artillería Federico Puig Romero, cuyo asesinato es encubierto por su gobierno.
Al llegar a este recuento me surgen dudas. El tercer heredero es Alfonso XIII, que en 1931 marcha al exilio y surge la segunda república. Juan Balansó sigue contando a pesar de todo, pasando a don Juan, el conde de Barcelona, y llegando al quinto heredero, impuesto por Franco, Juan Carlos I. ¿Adivinan quién es el sexto? Para más inri, lleva el seis en su nombre. Si creyéramos en que se seguirá cumpliendo el maleficio, le tocaría el turno a Felipe VI. Pero aquí ya no procedería un cambio de dinastía, sino de sistema, llegando por fin a la democracia auténtica, que es la república.
Dejando de lado lo anecdótico de esta chocante reincidencia del cambio que se viene registrando en el heredero número seis en la monarquía a lo largo del tiempo, la pregunta queda en el aire: ¿Cuándo se producirá el fin de la monarquía por tercera vez (y definitiva) en España? La primera fue en 1873 y en ello tuvo gran peso el asesinato de mi tatarabuelo, cuyas oscuras circunstancias y el empeño de encubrirlo a lo largo de distintos gobiernos saco a la luz en Voces desde el más allá de la historia.
Dejando de lado lo anecdótico de esta chocante reincidencia del cambio que se viene registrando en el heredero número seis en la monarquía a lo largo del tiempo, la pregunta queda en el aire: ¿Cuándo se producirá el fin de la monarquía por tercera vez (y definitiva) en España? La primera fue en 1873 y en ello tuvo gran peso el asesinato de mi tatarabuelo, cuyas oscuras circunstancias y el empeño de encubrirlo a lo largo de distintos gobiernos saco a la luz en Voces desde el más allá de la historia.
1Juan Balansó, La familia real y la familia irreal, Planeta, Barcelona, 1993.
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sábado, 9 de abril de 2016
¿Plaza de Isabel II o plaza de Fermín Galán?
Hoy hace 112 años dejaba este mundo Isabel II de España en el exilio de su palacio de París. Su trono lo había abandonado a la fuerza 35 años atrás cuando triunfó la revolución de 1868. Proclamada reina a los trece, en su último año de reinado había obtenido la preciada “rosa de oro” del Papa Pío IX, quien había apadrinado al que sería Alfonso XII (ver entrada de 25 de noviembre de 2015, Alfonso XII, el puigromerejo). Su Majestad Católica Isabel II había sufrido el atentado del sacerdote Merino el 2 de febrero de 1852, lo que motivó que dicho cura fue sentenciado a muerte por intento de regicidio. Este recuerdo siempre la obsesionó al considerarse hija predilecta de la iglesia, sin que por el contrario expresara nunca el menor remordimiento de conciencia por las sombras de los fusilados del año 1866 ni de tantos otros en los años de su sangriento reinado(1).
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| Estatua de Isabel II en la plaza que lleva su nombre en Madrid. |
Probablemente Isabel II pensaba que su título de Majestad Católica seguiría funcionando tras su muerte, por lo que dice en su testamento, otorgado en junio de 1901, acerca de que “descendía al sepulcro con el perdón para todos las que la hubiesen ofendido”(1), sin considerar que ella hubiera podido ofender a alguien, o tal vez creyéndose con la potestad absoluta aplicable al reino de los cielos de conceder indultos que no se le solicitaban. Pero los ofendidos existían, incluso 27 años después de su muerte, cuando se proclamó la segunda república el 14 de abril de 1931. Entre el entusiasmo popular, la estatua de Isabel II alzada en la plaza que en Madrid llevaba su nombre, fue arrancada de su pedestal. "Presa de los maleantes quienes se disputaron el bronce que la formaba, fue desapareciendo a pedazos en los tugurios de los peristas”(2). Todo lo que pudo rescatarse fue el trozo de una mano y pliegues de su falda, según Répide.
En junio de 1931 la estación de Isabel II pasó a denominarse Ópera. Igualmente, la plaza de Isabel II pasó a llamarse Plaza de Fermín Galán, uno de los responsables de la fallida sublevación que en 1930 pretendió derrocar a Alfonso XIII y fue fusilado por ello el 14 de diciembre. El 5 de junio de 1937 se hacía coincidir el nombre de la estación y plaza: Fermín Galán. Esto dura hasta la dictadura de Franco impuesta tras la derrota a las fuerzas republicanas durante la guerra civil iniciada por los militares que se sublevaron contra la república legalmente constituida. En 1939 la estación volvía a denominarse Ópera, y la plaza, de Isabel II, tal como figura en la actualidad. En 1944 se encargó una réplica de la estatua tomando como modelo la de mármol que había realizado el autor de la anterior para la Biblioteca Nacional. La figura de bronce mide 2,25 metros de altura y luce una expresión seria que la distancia de su leyenda de frivolidad. Su figura, libre de veleidades, quedaría inmortalizada, mientras que la de Fermín Galán, fusilado el 14 de diciembre de 1930, sería intentada borrar pero quedaría en la memoria de los que desde entonces le consideraron el héroe que sin poder llegar a ver su sueño hecho realidad cuatro meses después murió gritando ¡viva la república!
| Fermín Galán (1899-1930). |
En junio de 1931 la estación de Isabel II pasó a denominarse Ópera. Igualmente, la plaza de Isabel II pasó a llamarse Plaza de Fermín Galán, uno de los responsables de la fallida sublevación que en 1930 pretendió derrocar a Alfonso XIII y fue fusilado por ello el 14 de diciembre. El 5 de junio de 1937 se hacía coincidir el nombre de la estación y plaza: Fermín Galán. Esto dura hasta la dictadura de Franco impuesta tras la derrota a las fuerzas republicanas durante la guerra civil iniciada por los militares que se sublevaron contra la república legalmente constituida. En 1939 la estación volvía a denominarse Ópera, y la plaza, de Isabel II, tal como figura en la actualidad. En 1944 se encargó una réplica de la estatua tomando como modelo la de mármol que había realizado el autor de la anterior para la Biblioteca Nacional. La figura de bronce mide 2,25 metros de altura y luce una expresión seria que la distancia de su leyenda de frivolidad. Su figura, libre de veleidades, quedaría inmortalizada, mientras que la de Fermín Galán, fusilado el 14 de diciembre de 1930, sería intentada borrar pero quedaría en la memoria de los que desde entonces le consideraron el héroe que sin poder llegar a ver su sueño hecho realidad cuatro meses después murió gritando ¡viva la república!
(1)Pedro de Répide, Isabel II, reina de España, Espasa-Calpe, Madrid, 1932.
(2)Ibídem, Memorias de un aparecido, Vasallo de Mumbert, editor de Madrid, 1977.
martes, 1 de marzo de 2016
Alfonso XIII, el último borbón que reinó antes de la llegada de la democracia
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| Alfonso XIII imponiendo a Franco la medalla al mérito militar |
El 28 de febrero
se cumplieron 75 años de la muerte de Alfonso XIII, el último monarca borbón
que reinó en España antes de que el pueblo decidiera democráticamente que no
quería monarquía, impuesta tras la república de 11 de febrero de 1873. El 14 de
abril de 1931 se proclamaba la segunda, partiendo al exilio Alfonso XIII con
una fortuna de más de 40 millones de euros al cambio actual, según algunos autores, lo cual no fue óbice para que sus adeptos monárquicos
enviaran contribuciones para mantenerle con la prosopopeya digna de su clase. Y
no parece que sufriera demasiadas privaciones a juzgar por su tren de vida de
casinos y hoteles de lujo mientras mantiene pleito con su esposa, que tras irse
a Inglaterra le exige su dote y una pensión anual.
En 1934 Alfonso
XIII abandona su vida de nómada de alto standing para residir en Roma a la vera
de su protector Mussolini, sobre el que opina, según refiere su biógrafo Julián
Cortés Cavanillas: El fascismo todavía no
he conseguido saber lo que es, como doctrina social y política, porque en
definitiva no es doctrina, en ningún orden, sino una “bella” dictadura
personificada por un hombre de dotes excepcionales(…)
Alfonso XIII
había acogido en 1923 la dictadura del general Primo de Rivera para sostener el
trono. Y al parecer se consideraba una amenaza al cuerpo de artillería, en el que años atrás había surgido el
conflicto artillero por la rememoración del asesinato encubierto por el estado
de Federico Puig Romero, supuesto padre de Alfonso XII, y los de otros
artilleros, que finalmente deriva en la proclamación de la primera república en
1873. En septiembre de 1926 los
artilleros publican en un periódico antidictatorial francés denominado Hojas libres sus quejas y el ataque del
gobierno, así como el engaño y falsedad del monarca. A consecuencia de las
fuertes medidas represoras los artilleros se sublevan y surge el estado de
guerra en toda España. Al año siguiente se crea una academia general militar
que elimina todo rastro del pasado de artillería y que se pone bajo la tutela
del general Franco, por el que Alfonso XIII siente profunda admiración, según
el biógrafo Cortés Cavanillas. Esta academia creaba oficiales con un nivel
mínimo de estudios, todo lo contrario a lo que representaba el cuerpo de
artillería, caracterizado por una formación científica de alto nivel. Pero al
parecer era más importante enterrar el pasado, y con esta finalidad amalgamar a todas las
armas constituía una buena solución.
El 19 de febrero
de 1929, apenas dos semanas de fallecida la madre de Alfonso XIII, que nunca
dejó de reinar, se disuelve el cuerpo de artillería, con el consiguiente
debilitamiento del apoyo del ejército a la corona, lo que obligaría un año
después a dimitir a Primo de Rivera e iniciarse el camino para que se
unificaran las fuerzas políticas contra la monarquía. Los secretos tan bien guardados
que Alfonso XIII y su madre habían intentado enterrar relacionados con la
artillería eran ya irrelevantes ante la voluntad popular de la república de
1931. Alfonso XIII se había quedado solo. Moriría 10 años después en la
habitación número 32 del Gran Hotel de Roma.
lunes, 22 de febrero de 2016
23-F, la historia se repite
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| El dictador Franco con Juan Carlos de Borbón. |
El 23 de febrero de 1981, próximo mi regreso a España, el golpe militar de Tejero causó honda conmoción en mi
familia, parte de ella recién llegada a Valencia, rodeada esa noche por las
fuerzas militares salidas de Bétera y Paterna a consecuencia de la sublevación
de Jaime Milans del Bosch. Sobre este tema se van ampliando puntos de vista a
medida que el blindaje de la monarquía ante los medios ya no puede sostenerse tras
destaparse en 2011 el caso Nóos y añadirse a ello otros escándalos de la
familia real ante los cuales ha cambiado drásticamente su política de hermetismo
total con los medios de comunicación a estar dispuestos a ofrecer ruedas de
prensa para intentar lavar la desgastada imagen de Juan Carlos I.
Ricardo de la
Cierva, en su libro Retratos que entran
en la historia (1993), habla de
su última entrevista con Juan Carlos I, el 26 de enero de 1981, poco después de
haber sido cesado en su cargo de ministro de cultura. Juan Carlos I no ve muy
claro que su reinado pudiera durar mucho, pues según La Cierva, le dice: sería bueno llegar al 83, pero no sé si
vamos a poder. En estas circunstancias, el 23-F supuso para Juan Carlos I la
oportunidad de presentarse a España como el salvador de la democracia y garante
de las libertades civiles, por su oposición al golpe, lo cual le permitió alcanzar
un objetivo mucho más amplio que llegar al 83. El marketing de su imagen fue de lo
más eficaz durante años.
Repasando un
poco de historia, en su dinastía existen antecedentes de juegos a dos bandas
con los golpes o sublevaciones que el gobierno conocía de antemano y en los que
había que tomar posiciones. Esto lo dominaba a la maravilla su antepasado
Fernando VII, principal responsable del entrecruce trágico con mis antepasados
que daría con el fin de sus vidas anticipadamente. En el levantamiento del 7 de
julio de 1822 Fernando VII, para recuperar el absolutismo, conspira contra los
defensores de la constitución. Se promueve este golpe de estado mediante
batallones de la guardia real que salen a las calles y, en este doble juego, le
mantienen “retenido” en palacio sus mismos aliados. Así se cubría las espaldas
si fracasaba, como ocurrió, aunque no por mucho tiempo pues recurrió al año
siguiente a traer tropas francesas a España, logrando restaurar el
absolutismo.
No me extiendo aquí
con el 22 de junio de 1866, en el que se
halla involucrada la reina Isabel II en el encubrimiento del asesinato de Federico Puig
Romero, llevado a cabo mediante un plan paralelo al margen del revolucionario,
conocido de antemano por el gobierno. Vamos al 19 de
septiembre de 1886, durante la regencia de la viuda de Alfonso XII, cuando se
produce un movimiento republicano. Casualmente resultan víctimas mortales dos
oficiales de artillería que sobrevivieron el 22 de junio de 1866 y conocían
especiales circunstancias de Federico Puig Romero.
Respecto a Alfonso
XIII, sobra decir que no opuso resistencia al levantamiento de Primo de Rivera
que inició una dictadura en septiembre de 1923 que se alargó hasta enero de 1930, casi un año después de fallecer su madre, que había seguido reinando en la sombra. Siguió la dictablanda de Dámaso Berenguer hasta que la monarquía sucumbe el 14 de abril de 1931. Sobre esto hablaba Juan Carlos I
con La Cierva en 1980 afirmando: Jamás
haré yo cosa semejante. A mí solamente
me sacarán de aquí, si llega el caso, con los pies por delante…
El lunes 26 de
enero de 1981 no había audiencias en La Zarzuela, pero sí un gran revuelo militar por la casa, según refiere La Cierva. Seguramente
Juan Carlos I no deseaba seguir el ejemplo de su abuelo que a largo plazo no le
mantendría en el poder. Convenía mucho más esta oposición al golpe militar,
aunque quizá muchos de los implicados desconocieran exactamente el final de
aquel plan para el cual trabajaban.
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lunes, 18 de enero de 2016
El legendario colegio de artillería (2ª parte)
El Real Colegio
de Artillería no siempre fue sinónimo de distinción y tuvo sus períodos
oscuros entre 1850 y 1890. Federico Puig Romero vivió una de las mejores etapas
del colegio, precisamente el de su reapertura en 1830, cuando ser artillero
tenía una aureola romántica y caballeresca propia de los mosqueteros, cuyo
lema, Todos para uno y uno para todos,
perteneciente al Real Colegio desde tiempos de su fundación, destaca ese afán
corporativista tan presente entre sus integrantes. Destaco como curiosidad que
algunos de los castigos por entonces consistían en comer sin mantel, quedarse
sin postre o no poder portar la pluma blanca en el sombrero, en tanto que los
premios podían ser recibir libros o medallas como recompensa a la aplicación.
Una norma
fundamental para los artilleros era regirse por principios de honor. Debían ser
nobles, valerosos, científicos y guerreros, sin dejar de ser caballeros, por lo
que no es de extrañar que entre sus asignaturas figurara la esgrima y el baile,
suprimido este a partir de 1856, cuando Isabel II comienza a visitar este
establecimiento con relativa asiduidad, al hallarse próximo a su lugar de
veraneo, el palacio de La Granja de San Ildefonso. En este período comienza a
borrarse en el expediente de Federico Puig Romero lo que le vincula al colegio
de artillería. Las visitas de la reina se repiten hasta 1861. Coincide esta
etapa con que el colegio alcance un gran descrédito, y siendo director de
artillería el general Serrano se manda real orden en octubre de 1858, ordenando
que
proponga con urgencia las reformas que crea útiles y convenientes a fin
de que desaparezcan las prevenciones que en la opinión pública existen contra
el Colegio. En 1864, ya camino de la
revolución, se produce un conflicto artillero propiciado por el general
Córdova, que dos años más tarde tuvo como consecuencia la sublevación de los
sargentos de artillería en el cuartel de San Gil donde fue asesinado Federico
Puig Romero.
Alfonso XII
protegió especialmente el cuerpo de artillería al que había pertenecido su
supuesto padre durante su corto reinado, durante el cual fue el principal
impulsor de la reconstrucción del desolado alcázar de Segovia desde el incendio
de 6 de marzo de 1862 que requirió el traslado del colegio a su actual
ubicación, donde Alfonso realizó varias visitas y fue muy querido y respetado
por el cuerpo. Todo lo contrario a su heredero Alfonso XIII, durante cuyo
reinado se produjeron varios conflictos con el cuerpo de artillería, al que pretendía
amalgamar con el resto de armas, quizá para enterrar un pasado que su padre
Alfonso XII intentaba resarcir. En 1928, durante la dictadura de Primo de
Rivera, se decide que los artilleros dejen de ser ingenieros industriales para
ser solamente militares. Dos años antes había surgido un conflicto con los
artilleros, que se sentían burlados, engañados y atacados injustamente por
Alfonso XIII, como expresan en un diario extranjero titulado Hojas libres. El resultado fue que se
cerró la academia de artillería por el dictador, y ante la oposición de los
artilleros se les quita el empleo y se declara estado de guerra en toda España.
Naufragaba ya la monarquía y todos los secretos que conviniera esconder
relacionados con la artillería poco importaban ya para mantener un régimen en
que el pueblo no quería, como demostró en las urnas en abril de 1931 al surgir
la segunda república.
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