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martes, 19 de septiembre de 2017

Importantes opiniones de lectores en Google Libros

Con Antonio Andújar Castro, Cristina Escamilla y Paco Arenas el pasado 14 de septiembre en el Museo de la Beneficencia (Valencia).

Breve, pero contundente, esta es la opinión del historiador y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Francisco Fuentes:
El libro me ha producido una excelente impresión, en el fondo y en la forma. Bien escrito, excelentemente estructurado -y era difícil, por la complejidad narrativa de los hechos que relata- y documentado de forma rigurosa y exhaustiva, mezclando una amplia documentación de archivo con testimonios orales que, en realidad, son los que desencadenan la investigación. Espero que la historiografía especializada en la época le preste la atención que merece.
Juan Francisco Fuentes  

En uno de sus libros, Amazonas de la libertad, descubrí que citaba a mi antepasada Gertrudis Romero por su despido en palacio en 1824 mediante el decreto de Andújar. Un nombre más de una lista de personal palaciego despedido por Fernando VII tras haber derogado la constitución e implantar el absolutismo. El despido de Gertrudis no incluía motivo, salvo el de formar parte de la lista personal elaborada por el déspota, que decidió librarse de ella tras 9 años de haberla utilizado como su juguete desde su repentina viudez acaecida cuando el absoluto decidió llevarla a palacio embarazada de un hijo que no era de su marido. Con siete hijos y el que venía en camino, Gertrudis se vio abocada a someterse a los caprichos regios sin rechistar hasta que el soberano se cansó, la despidió y a continuación costeó su entierro funeral de secreto que ocultaba una muerte distinta a la plasmada en la defunción, al igual que le había sucedido en 1815 a su marido, el militar Vicente Puig. 

El catedrático Juan Francisco Fuentes mostró interés por conocer este personaje que citaba someramente en Amazonas de la libertad y le envié un ejemplar de mi libro Voces desde el más allá de la historia, ansiosa de conocer su opinión, que me alentó a seguir adelante con la tarea de difundir esta historia que ha pasado por alto y merece salir a la luz. Logré así que el libro fuera avalado por la historiadora y catedrática Isabel Burdiel para ser presentado en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia el 4 de mayo de 2017, acompañada del Vicedecano Miguel Requena, cuyas palabras de elogio me siguen impulsando a lograr que lo revelado en este libro trascienda a los historiadores especializados y se modifique lo que requiera revisión histórica. El camino es largo, pero no voy a dejar de emprenderlo.

Y en ese camino hay alguien que ha dado un gran impulso a este libro y creyó en él desde el comienzo. Me refiero a mi amigo, el escritor Paco Arenas, a quien tengo tanto que agradecer. Esta es su opinión en Google Libros:
 La investigación histórica debe ser como la arqueología, debe buscar hasta debajo de las piedras, no se puede conformar el investigador con lo que otros han escrito, en muchos casos al dictado de fuentes interesadas. No olvidemos que a lo largo de la historia todos los "grandes" han tenido sus propios cronistas que han narrado la crónica, que no la historia, que sabían que no molestaría a sus amos, a quienes les pagaban, entre otras cuestiones porque no solo podía peligrar su privilegiado puesto de trabajo, sino también, en muchos casos su propio pescuezo.
Eso es lo que ha hecho María Nieves Michavila Gómez, ha investigado hasta debajo de las piedras, ha rastreado y leído los tediosos archivos religiosos, militares, las hemerotecas de la época, multitud libros de historia, novelas, referencias, hasta en los Episodios Nacionales, de don Benito Pérez Galdós, los ha contrastado, y hasta la parte oculta y escondida a propósito ha terminado sacándola a la luz, no como una verdad absoluta incuestionable, sino como la base para continuar la excavación arqueológica sobre la verdad, los crímenes sin resolver llevados a cabo por nuestros amados reyes, Fernando VII e Isabel II, sus amoríos y felonías, envenenamientos, conspiraciones y puñaladas traicioneras. Porque al igual que anteriores y posteriores reyes, cuando tenían un capricho lo querían a toda costa, sin reparar en medios o en vidas inocentes.
Pero todo eso que nos muestra Voces desde el más allá de la historia, no lo muestra de manera morbosa, sino de manera rigurosa, aportando documentos originales. Además, y siendo un libro de investigación, lo hace de manera tan amena y clara que engancha. Los documentos que a ella le han llevado años de tediosa investigación los podemos consultar fácilmente, puestos los asientos para facilitar la investigación a quienes vendrán detrás, porque sabe María Nieves, que su libro es una herramienta para sacar a la luz la historia, la de verdad, no la de los cronistas a sueldo. 

Con él y mi amigo el escritor Antonio Andújar Castro tuve el honor de participar el pasado 14 de septiembre en una tertulia sobre la mujer en los primeros años treinta, con motivo de la presentación de la novela La vida partida en dos. Ha sido un orgullo compartir con ambos este importante evento en tan magno escenario como la sala de Alfonso el Magnánimo del Museo de la Beneficencia, donde tuvimos oportunidad de ir desgranando una época tan fundamental en nuestra historia, incluyendo la segunda república y sus avances para la mujer. No podía faltar su opinión en Google libros:
Excelente libro sin atisbo de duda. Cuando lo empiezas no quieres parar, incluso te quedas con ganas de saber más. Claro que la historia es la que es, y no se puede alterar. Y en este caso, perfectamente documentada es la que es. Por eso, Mari Nieves Michavila, la brillante autora de este fantástico y profundo ensayo, ha querido respetar la historia, la única y verdadera contada y demostrada de generación en generación.
Te felicito por tu obra y recomiendo su lectura a todos los públicos.
Antonio Andújar Castro (psicólogo y escritor).

Gracias, muchísimas gracias a todos los lectores que han dedicado un tiempo para dejar su reseña en Google libros. Estáis contribuyendo a la difusión de este libro y a que esa historia oculta permanezca viva tras esos años de silencio impuesto a esas voces silenciadas que no pudieron clamar justicia en su momento. 

Enlace para escribir reseña en Google Libros


lunes, 4 de septiembre de 2017

Entierro secreto de la presunta abuela de Alfonso XII costeado por Fernando VII


El 1 de septiembre de 1824 concedía el rey Fernando VII al testamentario de Gertrudis Romero 3000 reales vellón para los gastos de su entierro en la madrileña parroquia de San Sebastián, donde habían sido bautizados los tres hijos que ella había dado a luz desde que en 1816 Fernando VII decidiera llevarla a palacio embarazada con su marido ausente que dejó de ser un estorbo cuando murió en 1815 en extrañas circunstancias, falsificándose su defunción original. Una de estas hijas, Fernanda, había sido apadrinada en 1822 por el mismo Fernando VII y su esposa, la reina Josefa Amalia.

Fernando VII y Josefa Amalia de Sajonia.

Sujeta a los designios del déspota Fernando VII y con siete hijos a su cargo de su primer matrimonio, Gertrudis no había tenido otra opción que convertirse en el juguete del monarca hasta que este se cansó de jugar. En enero de 1824 era despedida de palacio y despojada de sus derechos, aunque de su dignidad ya lo había sido desde que se cruzara el monarca con su familia. Sus continuas “importunaciones” en palacio con ruegos para intentar salvar a sus hijos de la miseria en que el absoluto los había sumido se agotaron a la par que aumentaba su decaimiento físico de causa desconocida hasta abandonarles el último día de agosto. La causa auténtica de su muerte se disfrazó en su defunción, realizada mediante oficio funeral secreto, costeado por Fernando VII.



Isabel II.

Los secretos que pretendía enterrar Fernando VII emergerían tres años después, obligando al absoluto a cambiar abruptamente de actitud hacia esta familia, recurriendo para ayudarles incluso a falsear la fecha de nacimiento de Federico Puig Romero, de la que mañana se cumplirán 205 años. No imaginaba Fernando VII que su futura hija Isabel II emularía el ejemplo paterno convirtiendo a Federico en su juguete, en el padre del futuro Alfonso XII y en el blanco de unos asesinos a sueldo encubiertos por ella y su gobierno. Federico seguía el sino de sus desdichados padres, sin derecho a muerte de causa natural. La de Federico, el 22 de junio de 1866, seguiría dando que hablar años después; la necesidad de ocultarla implica directamente a la dinastía Borbón.  

Federico Puig Romero. Retrato del Museo del Ejército.

miércoles, 19 de abril de 2017

Entrevista de Ginés Vera (17-4-2017)



Ya estamos más cerca del 4 de mayo, cuando se presentará Voces desde el más allá de la historia en la Facultat de Geografía i Historia, evento muy importante para este libro, pues implica su reconocimiento y aprobación por expertos, en mi caso de la catedrática Isabel Burdiel. Hace dos días he tenido la gran oportunidad de ser entrevistada por Ginés Vera para las publicaciones La maleta de los libros y La Gonzo Magazine, superándose las expectativas iniciales y haciéndose eco de la entrevista la prestigiosa revista cultural Los ojos de Hipatia.



Ginés Vera es escritor y colaborador habitual en diversos medios, con una importante trayectoria e incesante actividad en el mundo literario. Me ha hecho una entrevista en profundidad sobre Voces desde el más allá de la historia con gran habilidad en la elección de las preguntas, abordando puntos del libro esenciales que permiten acercar a los lectores a conocer los hechos que saco a la luz, inéditos y de interés público, titular elegido por Los ojos de Hipatia.


He hablado de cómo se gestó el libro y su proceso inicial, de por qué elegí publicar primero un ensayo de divulgación, expresando además mi intención de publicar la versión novela histórica en la que estoy trabajando y tengo bastante avanzada, de las implicaciones de Fernando VII, Isabel II y su hijo Alfonso XII con el asesinato de Federico Puig Romero y la conexión de ello a la primera república, así como la ocultación de dicho asesinato incluso durante la dictadura franquista. 


Se citó además a Enrique Puigmoltó, el atribuido padre de Alfonso XII que sirvió de cortina de humo para encubrir la presunta paternidad de Federico. Y por último, la pregunta obligada sobre si he recibido noticias de la Casa Real. Es la primera vez que hago revelaciones sobre ello.



Podéis leer la entrevista en  estas publicaciones:

domingo, 29 de enero de 2017

La prensa amordazada por los borbones



La concepción del futuro Alfonso XII vino acompañada de escándalo y maniobras para desviar la atención de uno aún mayor si se descubría quién era el objeto de las apetencias reales y el pasado negro que vinculaba por parentesco de hermanos con la reina Isabel II a este anónimo donante genético a la real estirpe, muy a su pesar. La cortina de humo sobre el oficial de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans fue tan eficaz que pasó a la historia como el padre de Alfonso XII; lo más notable es que todavía hoy historiadores y afamados escritores sobre la vida de Isabel II lo dan por sentado sin matizar que dicha paternidad tan solo se basa en un rumor, eso sí, expandido al máximo, y que trasladado a nuestro contexto actual, denominaríamos viral.

Por las mismas fechas en que se ocultaba el affaire secreto de la reina con el entonces comandante de artillería Federico Puig Romero, recurriéndose para ello a falsear documentos, algo ya manido en el pasado de Federico junto a Fernando VII, padre de Isabel II, el desprestigio de la dinastía Borbón era la comidilla en la prensa extranjera. 
   
La monarquía siempre ha sido intocable en España, y los métodos borbónicos eran practicados con destreza en 1857. El 7 de marzo, recién concebido el nuevo vástago de la reina con tíos por rama materna y paterna presuntamente hermanos entre sí, escribe un informe el embajador británico Howden, según detalla Isabel Burdiel(1), aludiendo a  la salida hacia París y Londres de un enviado de la Corte con 40.000 dólares entregados por la reina con el propósito de comprar a la prensa inglesa y francesa. Las instrucciones que llevaba consistían en lograr el máximo de benevolencia periodística con Isabel II: «que pueden abusar todo lo que deseen del gobierno pero no de la Familia Real […] pero si los editores son muy rapaces pueden abusar a su vez cuanto quieran del marido de la Reina con tal de que dejen en paz a Su Majestad […] lo he sabido por personas de la prensa de Londres y París que han estado en contacto con dicha persona y sé también que han tenido éxito con dos periódicos franceses y un periódico inglés ha cambiado su tono de la manera más notable»
  
Años después, el 22 de junio de 1866 Federico Puig Romero sería víctima de un atentado que el gobierno de la reina encubrió como parte de la sublevación iniciada en el cuartel de San Gil. La prensa de nuevo trabajó al servicio de la corona y permitió ocultar las auténticas circunstancias de este asesinato que volvió a ser noticia en la prensa de 1872, ya fuera del trono Isabel II y los borbones desde 1868, culminando el debate político con la disolución del cuerpo de artillería, la salida del rey Amadeo I de Saboya y la proclamación de la primera república en España.

En 1876, recién restaurada la dinastía  Borbón en la figura de Alfonso XII, presunto hijo de Federico Puig Romero, un historiador reputado colaboraría para falsear este asesinato y zanjar las especulaciones en torno a este. Voces desde el más allá de la historia descubre todas estas manipulaciones en las que está involucrada la dinastía Borbón a lo largo de los sucesivos reinados desde Fernando VII, aportando pruebas hasta ahora ignoradas. Los métodos de controlar la información que llega al vulgo siguen vigentes pero ya no es tan sencillo mantener la monarquía acorazada. La verdad, como el agua, siempre se abre paso…






(1)Isabel II una biografía (1830-1904), Editorial Taurus, 2011 (obra premiada con el Premio Nacional de Historia organizado por esta editorial).

lunes, 31 de octubre de 2016

201 años de una oscura muerte conveniente a Fernando VII


Mañana cumple un año este blog, creado coincidiendo con el 200 aniversario de muerte de Vicente Puig, víctima de una muerte prematura y en extrañas circunstancias que requirieron falsificar su defunción y facilitar a Fernando VII llevar a palacio a su viuda, Gertrudis Romero, hallándose embarazada y con siete hijos a su cargo.

Portada de Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós.

La inexplicable ausencia del expediente personal de Vicente Puig en el Archivo General Militar no ha impedido la reconstrucción de su rastro ni el descubrimiento de las peculiares circunstancias en que su esposa quedó embarazada en su ausencia y dependiente de los designios del déspota Fernando VII, convertido en “protector” de esta familia rota.



Retrato de Fernando VII.


El 1 de noviembre de 1815 Vicente Puig fallecía en Pamplona, lejos de su familia y sin llegar a saber qué sería de sus siete hijos, el mayor de ellos con doce y el último de meses. Ignoraba que venía otro niño en camino sin que él hubiera tomado parte. Había firmado testamento ocho años atrás cuando creyó que peligraba su vida al partir con el marqués de la Romana a la expedición hacia Dinamarca, incluyéndose entre los pocos sobrevivientes que lograron retornar a España en 1808 para unirse a la lucha contra la invasión francesa que duró años, hasta que se logró restaurar la corona a Fernando VII en 1814. Poco imaginaba Vicente Puig que este monarca marcaría irremisiblemente el futuro de su familia y él no estaría para defenderlos. Vicente Puig sobraba para Fernando VII. Y como una maldición, la historia volvería a repetirse con su hijo, Federico Puig Romero, y la heredera del absoluto, Isabel II. 

Isabel II de España.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Federico Puig Romero y la dinastía Borbón

Federico Puig Romero (Museo Específico de la Academia de Artillería de Segovia).

Hoy hace 204 años nacía en Santiago de Compostela Federico Puig Romero, quinto hijo dado a luz por Gertrudis Romero de su matrimonio con Vicente Puig, militar que luchaba desde 1808 en la guerra de independencia contra los franceses que culminó en 1814 permitiendo el advenimiento de Fernando VII al trono de España. Vicente Puig no podía prever entonces lo fatídico que resultaría este personaje y su futura hija, Isabel II, para él y su familia.

Fernando VII  (retrato de Francisco de Goya).

¿Cómo suponer que el monarca por el cual había arriesgado la vida le arrebataría a su esposa, la dejaría embarazada y de inmediato viuda para poder llevársela a palacio y disponer de ella a su antojo hasta que se cansara dando con el fin de sus días anticipadamente? ¿Y que la historia se repetiría con su hijo Federico e Isabel II, la hija de Fernando, dando como resultado un vástago que llegaría a ser el rey Alfonso XII? Esta paternidad se confirma mediante la existencia de una carta firmada por el rey Alfonso XII y dirigida a los hijos de Federico Puig Romero, a los que llama hermanos.

Isabel II de España.

Sin embargo, los rumores sobre esta paternidad se desviaron hacia el oficial de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans, con quien Federico mantenía vínculos de amistad y familia. Así seguiría oculto el negro pasado que vinculaba al padre de la reina con  las oscuras muertes de los padres de Federico, quien junto a sus hermanos hubo de sufrir años de ensañamiento del déspota que quiso despojarles de sus derechos hasta que una razón secreta y muy poderosa hizo variar al absoluto de conducta hacia ellos.

Retrato de Alfonso XII (Palacio de Aranjuez).

Sobre Federico pesaba este pasado que la dinastía Borbón no podía permitir que saliera a la luz. El 22 de junio de 1866 se inicia en el cuartel de San Gil, donde era coronel Federico Puig Romero, un movimiento revolucionario contra Isabel II que, conocido de antemano por el gobierno, fue utilizado como marco perfecto para camuflar el asesinato del oculto padre de Alfonso XII mediante sicarios que no formaban parte de los planes revolucionarios. Isabel II y su gobierno falsean estas circunstancias y encubren a los asesinos, logrando el silencio de la familia, que fue testigo de aquel horror.

Retrato de Alfonso XIII junto a su madre (Luis Álvarez Catalá, 1898).

El retrato de Federico Puig Romero en el museo del Ejército fue retirado y guardado en depósito hasta 2003, cuando visité el Museo Específico de la Academia de Artillería y el coronel director tuvo la deferencia de colocarlo en lugar de honor, donde actualmente se halla. Cuando lo vi por primera vez no dejó de sorprenderme la ironía de que durante tantos años de clandestinidad se situara frente a un retrato de Alfonso XIII niño y su madre, la regente María Cristina. Ella y su hijo intentaron todo para enterrar este pasado, que sin embargo Alfonso XII, a la vista de los hechos, intentaba resarcir, pese a que en su reinado un famoso historiador falseara el asesinato de su supuesto padre, no con rumores, sino en un libro de historia, para zanjar especulaciones. Pero ello no bastó y aun durante la dictadura franquista otro hombre del régimen siguió tapando este asesinato no resuelto.  En el libro Voces desde el más allá de la historia se sacan a la luz las claves que permiten sacar conclusiones muy claras sobre la implicación directa de la dinastía Borbón en las oscuras circunstancias de la muerte de Federico Puig Romero.

sábado, 27 de agosto de 2016

Felipe VI y el maleficio del número seis



Felipe VI junto a su padre, Juan Carlos I.

Felipe VI inició su reinado el 19 de junio de 2014 tras abdicar en él su padre, Juan Carlos I. Muchos opinan que será el último monarca español basándose en sólidos argumentos que desmontan el mito de que la estabilidad de España depende de la existencia de la monarquía. Lo cierto es que la monarquía nunca ha sido estable, y para afirmarlo me atengo a los datos aportados por el ya fallecido periodista y escritor Juan Balansó en su libro La familia real y la familia irreal1.

Balansó desvela la existencia de lo que él denomina el maleficio del número seis sobre la monarquía española; lo curioso es que se verifica desde tiempo ancestral para diversas dinastías, incluidas la aragonesa, navarra, los Austrias, Borbones y... hasta los carlistas. Es como un maleficio o sortilegio que hace que, cada seis reinados, la dinastía se extinga y la familia continúe por otra rama. Juan Balansó nos ilustra este aserto con todo lujo de detalle remontándose a la reina Berenguela, coronada en Castilla en 1217. El sexto de sus herederos, Pedro I el cruel, es asesinado por su hemanastro Enrique II de Trastámara.

Juan Balansó.
  
El vástago número seis de este nuevo monarca es Isabel I la Católica, pasando la corona a los de Aragón, que se mantiene hasta el sexto heredero: Juana la Loca, cuando se da inicio a la dinastía Austria. El último de esta dinastía -¡cómo no!- es el sexto, Carlos II el Hechizado. Al morir este, el trono pasa a la dinastía Borbón.

El sexto de esta dinastía no es otro que Fernando VII, el cual me afecta directamente por el trágico entrecruce con mis antepasados, con asesinatos y muertes en extrañas circunstancias que saco a la luz en mi libro Voces desde el más allá de la historia. Este monarca no solo fue fatídico para mis ancestros sino para España incluso después de su muerte, cuando se produce la disensión entre dos ramas, la isabelina (su hija) y la carlista (su hermano). En la línea carlista surge el cambio al llegar al sexto heredero, Alfonso Carlos I, el cual muere sin descendientes, con lo cual, se retorna a la rama isabelina, vencedora de la guerra civil que coronó a Isabel II, con consecuencias nefastas para mi antepasado el coronel de artillería Federico Puig Romero, cuyo asesinato es encubierto por su gobierno.

Al llegar a este recuento me surgen dudas. El tercer heredero es Alfonso XIII, que en 1931 marcha al exilio y surge la segunda república. Juan Balansó sigue contando a pesar de todo, pasando a don Juan, el conde de Barcelona, y llegando al quinto heredero, impuesto por Franco, Juan Carlos I. ¿Adivinan quién es el sexto? Para más inri, lleva el seis en su nombre. Si creyéramos en que se seguirá cumpliendo el maleficio, le tocaría el turno a Felipe VI. Pero aquí ya no procedería un cambio de dinastía, sino de sistema, llegando por fin a la democracia auténtica, que es la república.  

Dejando de lado lo anecdótico de esta chocante reincidencia del cambio que se viene registrando en el heredero número seis en la monarquía a lo largo del tiempo, la pregunta queda en el aire: ¿Cuándo se producirá el fin de la monarquía por tercera vez (y definitiva) en España? La primera fue en 1873 y en ello tuvo gran peso el asesinato de mi tatarabuelo, cuyas oscuras circunstancias y el empeño de encubrirlo a lo largo de distintos gobiernos saco a la luz en Voces desde el más allá de la historia.  



1Juan Balansó, La familia real y la familia irreal, Planeta, Barcelona, 1993.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Maquinaciones de Fernando VII: el ingreso de Vicente Puig Romero en el Real Seminario de Nobles de Vergara



Real Seminario de Nobles de Vergara en Guipúzcoa.

El 2 de junio de 1815 firmaba Vicente Puig Formenti la solicitud de admisión de su hijo mayor, Vicente, de casi doce años, en el Real Seminario de Nobles de Vergara. Ni de lejos imaginaba la trampa que le tendería Fernando VII cuando escribía que dirigía carta al Rey por el conducto que las órdenes de S.M. me han señalado. Confiaba ciegamente en las facilidades que Fernando VII le había dado a pesar de haberse hecho pública la inexistencia de fondos para mantener a los seminaristas. El director responde el 22 de junio de 1815 a Vicente Puig que solo podría ser admitido si los gastos corrían por cuenta del Real Erario, es decir, del bolsillo de Fernando VII, lo que implicaba gestiones especiales en la corte dependientes de la real mano que pondrían en jaque a la numerosa familia de Vicente, acantonado por entonces en Guipúzcoa, donde se ubicaba dicho establecimiento.

Miguel de Lardizábal y Uribe, direcrtor del Real Seminario de Nobles de Vergara. Retrato realizado por Goya en 1815.


El fatídico instante en que el soberano absoluto puso los ojos en Gertrudis Romero, esposa de Vicente Puig, cambió el rumbo de sus existencias para siempre. Vicente Puig sobraba en los planes del absoluto, y es así como ella queda embarazada en ausencia de su marido. Al poco de confirmarse su estado fallece misteriosamente en Pamplona Vicente Puig incluyéndose un certificado falso de su defunción en los trámites de la viudedad. Curiosamente en un castillo de Pamplona es encerrado el director del seminario, Miguel de Lardizábal y Uribe, que por las fechas en que atendía la solicitud de Vicente Puig se hallaba en plena gestión secreta del próximo enlace del déspota con María Isabel de Braganza. Este personaje que desde 1814 había ocupado el importante cargo de Ministro General de Indias cae en desgracia por las fechas en que la extraña muerte de Vicente Puig deja el camino libre a Fernando VII para que  Gertrudis se convierta en azafata de la nueva reina en marzo de 1816, seis meses antes de que se contrajera el enlace real.



El Real Seminario de Nobles de Vergara tenía gran prestigio y allí se educaba la élite de la sociedad de aquel tiempo. En esta institución descubrió el wolframio Fausto Elhuyar, y vinculados a su historia se hallan nombres de prestigio como los de Félix María Samaniego, el conde de Peñaflorida, Valentín de Foronda y el mismo Miguel de Lardizábal y Uribe, entre otras personalidades. Vicente Puig Romero nunca llegó a ser alumno y a cambio, hubo de convertirse en tutor de sus hermanos al quedarse huérfanos cuando el absoluto decidió deshacerse del juguete en que había convertido a Gertrudis Romero, haciéndose a cargo de los gastos del oficio funeral de secreto de la ex azafata y madre de tres presuntos hijos de Fernando VII. El ensañamiento del absoluto con esta familia les sume en años de indigencia hasta que algo inesperado lleva al déspota a cambiar su actitud y estar dispuesto a todo tipo de concesiones. Los oscuros secretos de Fernando VII pesaban demasiado. 

Fausto Elhuyar, profesor del Real Seminario, donde descubrió el wolframio.

domingo, 17 de julio de 2016

El pasado secreto de los Borbón empieza a destaparse con la muerte de José Puig Romero


El pasado tenebroso de los hermanos Puig Romero junto al déspota Fernando VII empezaba a destaparse en 1863 con la muerte de José, un año mayor que su hermano Federico, supuesto padre secreto del príncipe Alfonso, nacido el 28 de noviembre de 1857.  Su madre, Isabel II, hija de Fernando VII, se empleaba a fondo en cumplir su principal deber como reina: procrear. No la detuvo en ese regio menester el hecho de que su esposo y primo hermano, Francisco de Asís, funcionara mejor con los de su mismo sexo, según se contaba. Sin embargo, el rey consorte no bajaba la guardia e intentaba averiguar a quién correspondía la paternidad del vástago real de turno. En ello iban sus intereses, pues pactaba con los carlistas e intentaba deslegitimar a su esposa, que era ya ducha en ocultar sus amoríos clandestinos, lo que la convirtió en fiel entusiasta del método de fertilización asistida mediante donantes genéticos para la real estirpe.

Isabel II y Francisco de Asís con el pequeño príncipe Alfonso.


Según se deduce de la existencia de una carta dirigida por su hijo Alfonso cuando ya era rey a los hijos de Federico Puig Romero, a quienes llama hermanos, Federico también tuvo el dudoso honor de ser donante genético, con el resultado del heredero, que reinaría más adelante como Alfonso XII por poco tiempo debido a la tisis que padecía, propia de los Puig Romero y sus descendientes. Entre ellos José, que fallece el 11 de julio de 1863 de tisis laríngea. Era el mayor de los Puig Romero que quedaba vivo, y para quienes conspiraban contra Isabel II tenían gran interés los papeles que poseyera José si en estos pudiera sacarse a la luz lo que fue tan grave para que Fernando VII cambiara del mayor despotismo hacia esta familia a estar dispuesto a todas las concesiones. 

Se trataba de un pasado secreto y tremebundo que incluía la muerte falseada del padre de Federico que deja el camino libre a  Fernando VII para  llevar a palacio a su viuda hasta que se cansa de ella y costea su funeral secreto.  A esto se añadía el peligro de que se destapase la cortina de humo que en 1858 se lanzó sobre la paternidad de Alfonso XII mediante una onda expansiva de rumores para hacerla recaer sobre Enrique Puigmoltó y Mayans, que mantenía estrechos vínculos de amistad con Federico Puig Romero, lo que facilitó que el triste papel de Federico pasara desapercibido. Un donante genético más para la estirpe Borbón, cual había sido su madre, Gertrudis, con el padre de Isabel II. A ambos se les había impuesto este carnal menester por el mero hecho de convertirse juguetes que habían de acatar ser despojados de su dignidad por capricho regio, con las consiguientes muertes prematuras convenientes  que dejan huérfanos y en la indigencia a los Puig Romero.  La historia se repetía años después  con uno de ellos, Federico, asesinado el 22 de junio de 1866 como resultado de una conspiración en la que se halla involucrada Isabel II. La muerte de  José Puig Romero tres años atrás pareció destapar los secretos que a la dinastía Borbón convenía seguir ocultando. 

lunes, 27 de junio de 2016

La dinastía Borbón y el asesinato de Federico Puig Romero




Federico Puig Romero y su presunto hijo Alfonso XII.

El 22 de junio pasado se cumplieron 150 años del asesinato de Federico Puig Romero que es falseado por el gobierno de Isabel II, la cual hace concesiones extraordinarias a su viuda y huérfanos, testigos de la conspiración en su casa y al margen de los sucesos revolucionarios iniciados para derrocar a la reina en el cuartel de San Gil, donde era coronel de artillería Federico.  Los planes revolucionarios, conocidos por el gobierno, son alterados con este asesinato antes de la hora prevista, en su vivienda dentro del cuartel y sin opción de defenderse. El gobierno oculta estos hechos haciendo parecer lo ocurrido como producto de la sublevación y se pacta silencio con su familia, recurriéndose a testigos falsos e informes fraudulentos.


Isabel II.

La reina protege especialmente a los dos hijos huérfanos de Federico, supuestamente hermanos de Alfonso XII, su hijo y heredero, según consta en carta dirigida por este siendo ya rey a sus hermanos Federico y Enrique Puig Romaguera. El secreto de esta paternidad del príncipe Alfonso se mantiene lanzando rumores desde palacio sobre Enrique Puigmoltó y Mayans para así desviar la atención hacia Federico, con un negro pasado de su familia junto a Fernando VII, padre de Isabel II. Federico y su madre hubieron de aceptar sin rechistar el asalto a su dignidad que supuso ser elegidos por su reina y rey, respectivamente, cuyos caprichos se complacían a costa de vidas que estorbaban si era necesario, como sucede con el padre de Federico, cuya muerte en extrañas circunstancias y falsificación de documentos deja el camino libre al déspota para disponer a su antojo de la viuda llevándola a palacio. La historia parece repetirse con Isabel II, que elige a Federico.


Fernando VII.

Pero si la muerte de los padres de Federico, en que está involucrado directamente Fernando VII, pasa desapercibida en la historia, ocurre lo contrario con la de Federico y otros compañeros de artillería muertos en 1866, que en 1872 son noticia en todos los periódicos originando un conflicto sin precedentes en el cuerpo de artillería que concluye con la dimisión de todos los oficiales del arma y a continuación la del rey Amadeo de Saboya, traído por el general Prim en 1870 tras la salida de los borbones en 1868. Amadeo renuncia a su cargo tras firmar el decreto de disolución del cuerpo de artillería surgiendo a continuación la primera república en España el 11 de febrero de 1873.
El asesinato de Federico Puig Romero el 22 de junio de 1866 sigue sin resolver y en el encubrimiento de cómo aconteció participa la dinastía Borbón en más de un reinado. ¿Por qué interesó también taparlo al general Jorge Vigón, quien fuera preceptor de Juan Carlos I, monarca impuesto por el dictador Franco?



viernes, 13 de mayo de 2016

Bétera: Entrevista y presentación del libro


Con la concejala de Cultura de Bétera, Raquel Puig Salavert.

El pasado 22 de abril presenté Voces desde el más allá de la historia en el ayuntamiento viejo de Bétera. Desconocía que una hora y media antes había perdido a mi querido hermano Carlitos víctima de una terrible enfermedad que terminó sus días anticipadamente. Si hubiera recibido el aviso en ese momento no sé si habría podido realizar la presentación. Ya me costaba trabajo porque conocía sus circunstancias extremas y esperaba poder llegar a tiempo para una última despedida. Un océano nos separaba. Puede que en ese momento estuviera más cerca.

Conté como ponente con el escritor y amigo Paco Arenas, que gustó mucho a los asistentes,  volcados en la presentación. El esfuerzo que había realizado se vio recompensado con  múltiples muestras de afecto y comentarios muy favorables sobre mi forma de exponer cómo surgió mi libro y qué va a encontrar el lector en este. También expliqué la parte que había influido Bétera, por el vínculo existente entre la historia de este pueblo y uno de los personajes de mi libro (Enrique Puigmoltó y Mayans), lo cual me llevó a replantear mi trabajo con nuevas investigaciones que llevaron a obtener el resultado final de este libro.

Con el escritor Paco Arenas.

El día anterior había sido entrevistada en Radio Bétera por David Cañadas. Una entrevista muy amena en la que nos adentramos en los entresijos del meollo de esta obra, que envuelve a personajes de nuestra historia como Fernando VII, Isabel II y su hijo Alfonso XII. El enlace a esta entrevista: Entrevista en Radio Bétera 21 de abril de 2016

viernes, 15 de abril de 2016

Voces desde el más allá de la historia al habla con Argentina

Algo más que agradecer a mi amigo Paco Arenas, que me recomendó a Fátima Momó Herranz para ser entrevistada en el espacio "Entre palabras y libros", del programa "En clave de fa", que se emitió en directo en Argentina el pasado 7 de abril. Algún fallo de sonido no impidió que pudiéramos conversar entre Argentina, Colmenarejo (Madrid) y Bétera (Valencia).


Hablamos  de mi trayectoria, del libro y sus orígenes, cuando escuchaba a mi abuela contarme aquellas historias que a medias entendía de niña acerca de la reina Isabel II, que había protegido particularmente a la viuda y huérfanos de mi tatarabuelo, de cuyo asesinato habían sido testigos. Todo aquello lo escuchaba desde Colombia, un país que es una república y por tanto los reyes me resultaban muy lejanos. Me eduqué estudiando historia de Colombia y no de España, así que el último rey del que oí hablar fue Fernando VII, durante cuyo reinado se produjo la independencia de Colombia y resto de países de Suramérica. Quién me iba a decir entonces que durante esa etapa de la historia mi antepasada Gertrudis se casaba en la capilla real en un matrimonio tapadera para cubrir apariencias ante la nueva reina. Gertrudis no había podido escoger su destino, y ya llevaba cuatro años sometida al yugo del déspota que la llevó a su palacio hasta que se cansó de jugar con ella.


No sabía de niña que el rey Fernando VII era el padre de la reina Isabel II de que hablaba mi abuela. Para mí todo aquello era confuso y nada fácil de ubicar a mis pocos años, pero sí tenía bien grabado el horror que vivieron mi tatarabuela y sus dos hijos al ver cómo mi tatarabuelo, Federico Puig Romero, era asesinado a sangre fría en su casa, corriendo peligro también sus hijos, que fueron amenazados de muerte. Aquello siempre quedó grabado en mi memoria, y pervivió el recuerdo de la trágica escena que sirvió de punto de partida a la investigación que inicié llegado el momento y las circunstancias adecuadas, ya sin poder preguntarle a mi abuela más detalles.

Hablamos sobre Colombia, su gente y el cambio tan grande que supuso para mí regresar a España, en 1981, reinando desde 1975  Juan Carlos I, heredero del dictador que fue aceptado plenamente por la campaña de imagen vendida sobre su papel aquel 23 F del que no se han esclarecido totalmente quiénes estuvieron implicados y quién movía todos los hilos. Comenté también  las repercusiones del asesinato de mi tatarabuelo y su relación con la Primera República, algo que tuve oportunidad de explicar en el acto conmemorativo que se realizó durante la presentación del partido Alternativa Republicana Valencia el pasado 13 de febrero. Todo esto se refleja en el vídeo montaje de la entrevista, del que os dejo el enlace en youtube: Entrevista por Fátima Momó Herranz


Me dejé cosas en el tintero, como es la perspectiva que me ha dado vivir en otro país mi infancia y regresar al mío ya adolescente. Lo irónico es que mi ignorancia sobre la historia de mi país me fue de gran utilidad a la hora de avanzar en mis investigaciones. No estaba condicionada a lo que se me hubiera contado y tuve que partir de las mismas fuentes al descubrir  tantas contradicciones en los libros.  Descubrí que la historia no siempre es contada de forma honesta, y esto va ligado a los intereses políticos que en este libro se sacan a la luz.