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lunes, 25 de abril de 2016

Voces desde el más allá de la historia en el espacio "Momentos"



Con Elga Reátegui al comienzo de la entrevista.



Hoy se ha publicado la entrevista que me realizó la periodista y escritora Elga Reátegui, en la que abarcamos diversos temas, tanto de mi faceta literaria como de mi faceta matemática, investigadora, personal e ideas políticas. También sobre los inicios de Voces desde el más allá de la historia y qué editorial se interesó en ella en 2006, una época en que las restricciones respecto a ciertos temas, como los que en este libro se tratan, eran evidentes. No hay más que recordar que al año siguiente se produjo el famoso secuestro de la Revista del Jueves por el delito de injurias a la corona. De ahí que el libro tardara años en volver a intentar publicarse. Los hechos que en este libro se sacan a la luz son comprometidos para cierto sector de la sociedad que controla los medios de comunicación.
    
Respondiendo a las preguntas de Elga Reátegui.
                                   

Este 29 de abril hablaré de ello en la presentación que haré en la 51 Feria del Libro de Valencia, en la sala Museu 3, a las 18:00, tras haberlo presentado la semana anterior en el ayuntamiento de Bétera, de lo que hablaré en otra entrada del blog. Os indico los enlaces a la entrevista en youtube y a la próxima presentación en la Feria del Libro de Valencia.

Entrevista con Elga en el espacio "Momentos"

Próxima presentación del libro en Feria del Libro de Valencia

viernes, 15 de abril de 2016

Voces desde el más allá de la historia al habla con Argentina

Algo más que agradecer a mi amigo Paco Arenas, que me recomendó a Fátima Momó Herranz para ser entrevistada en el espacio "Entre palabras y libros", del programa "En clave de fa", que se emitió en directo en Argentina el pasado 7 de abril. Algún fallo de sonido no impidió que pudiéramos conversar entre Argentina, Colmenarejo (Madrid) y Bétera (Valencia).


Hablamos  de mi trayectoria, del libro y sus orígenes, cuando escuchaba a mi abuela contarme aquellas historias que a medias entendía de niña acerca de la reina Isabel II, que había protegido particularmente a la viuda y huérfanos de mi tatarabuelo, de cuyo asesinato habían sido testigos. Todo aquello lo escuchaba desde Colombia, un país que es una república y por tanto los reyes me resultaban muy lejanos. Me eduqué estudiando historia de Colombia y no de España, así que el último rey del que oí hablar fue Fernando VII, durante cuyo reinado se produjo la independencia de Colombia y resto de países de Suramérica. Quién me iba a decir entonces que durante esa etapa de la historia mi antepasada Gertrudis se casaba en la capilla real en un matrimonio tapadera para cubrir apariencias ante la nueva reina. Gertrudis no había podido escoger su destino, y ya llevaba cuatro años sometida al yugo del déspota que la llevó a su palacio hasta que se cansó de jugar con ella.


No sabía de niña que el rey Fernando VII era el padre de la reina Isabel II de que hablaba mi abuela. Para mí todo aquello era confuso y nada fácil de ubicar a mis pocos años, pero sí tenía bien grabado el horror que vivieron mi tatarabuela y sus dos hijos al ver cómo mi tatarabuelo, Federico Puig Romero, era asesinado a sangre fría en su casa, corriendo peligro también sus hijos, que fueron amenazados de muerte. Aquello siempre quedó grabado en mi memoria, y pervivió el recuerdo de la trágica escena que sirvió de punto de partida a la investigación que inicié llegado el momento y las circunstancias adecuadas, ya sin poder preguntarle a mi abuela más detalles.

Hablamos sobre Colombia, su gente y el cambio tan grande que supuso para mí regresar a España, en 1981, reinando desde 1975  Juan Carlos I, heredero del dictador que fue aceptado plenamente por la campaña de imagen vendida sobre su papel aquel 23 F del que no se han esclarecido totalmente quiénes estuvieron implicados y quién movía todos los hilos. Comenté también  las repercusiones del asesinato de mi tatarabuelo y su relación con la Primera República, algo que tuve oportunidad de explicar en el acto conmemorativo que se realizó durante la presentación del partido Alternativa Republicana Valencia el pasado 13 de febrero. Todo esto se refleja en el vídeo montaje de la entrevista, del que os dejo el enlace en youtube: Entrevista por Fátima Momó Herranz


Me dejé cosas en el tintero, como es la perspectiva que me ha dado vivir en otro país mi infancia y regresar al mío ya adolescente. Lo irónico es que mi ignorancia sobre la historia de mi país me fue de gran utilidad a la hora de avanzar en mis investigaciones. No estaba condicionada a lo que se me hubiera contado y tuve que partir de las mismas fuentes al descubrir  tantas contradicciones en los libros.  Descubrí que la historia no siempre es contada de forma honesta, y esto va ligado a los intereses políticos que en este libro se sacan a la luz.

sábado, 9 de abril de 2016

¿Plaza de Isabel II o plaza de Fermín Galán?


Hoy hace 112 años dejaba este mundo Isabel II de España en el exilio de su palacio de París. Su trono lo había abandonado a la fuerza 35 años atrás cuando triunfó la revolución de 1868. Proclamada reina a los trece, en su último año de reinado había obtenido la preciada “rosa de oro” del Papa Pío IX, quien había apadrinado al que sería Alfonso XII (ver entrada de 25 de noviembre de 2015, Alfonso XII, el puigromerejo). Su Majestad Católica Isabel II había sufrido el atentado del sacerdote Merino el 2 de febrero de 1852, lo que motivó que dicho cura fue sentenciado a muerte por intento de regicidio. Este recuerdo siempre la obsesionó al considerarse hija predilecta de la iglesia, sin que por el contrario expresara nunca el menor remordimiento de conciencia por las sombras de los fusilados del año 1866 ni de tantos otros en los años de su sangriento reinado(1).


Estatua de Isabel II en la plaza que lleva su nombre en Madrid.

Probablemente Isabel II pensaba que su título de Majestad Católica seguiría funcionando tras su muerte, por lo que dice en su testamento, otorgado en junio de 1901, acerca de que “descendía al sepulcro con el perdón para todos las que la hubiesen ofendido”(1), sin considerar que ella hubiera podido ofender a alguien, o tal vez creyéndose con la potestad absoluta aplicable al reino de los cielos de conceder indultos que no se le solicitaban. Pero los ofendidos existían, incluso 27 años después de su muerte, cuando se proclamó la segunda república el 14 de abril de 1931. Entre el entusiasmo popular, la estatua de Isabel II alzada en la plaza que en Madrid llevaba su nombre, fue arrancada de su pedestal. "Presa de los maleantes quienes se disputaron el bronce que la formaba, fue desapareciendo a pedazos en los tugurios de los peristas”(2). Todo lo que pudo rescatarse fue el trozo de una mano y pliegues de su falda, según Répide.


Fermín Galán (1899-1930).

En junio de 1931 la estación de Isabel II pasó a denominarse Ópera. Igualmente, la plaza de Isabel II pasó a llamarse Plaza de Fermín Galán, uno de los responsables de la fallida sublevación que en 1930 pretendió derrocar a Alfonso XIII y fue fusilado por ello el 14 de diciembre. El 5 de junio de 1937 se hacía coincidir el nombre de la estación y plaza: Fermín Galán. Esto dura hasta la dictadura de Franco impuesta tras la derrota a las fuerzas republicanas durante la guerra civil iniciada por los militares que se sublevaron contra la república legalmente constituida. En 1939 la estación volvía a denominarse Ópera, y la plaza, de Isabel II, tal como figura en la actualidad. En 1944 se encargó una réplica de la estatua tomando como modelo la de mármol que había realizado el autor de la anterior para la Biblioteca Nacional. La figura de bronce mide 2,25 metros de altura y luce una expresión seria que la distancia de su leyenda de frivolidad. Su figura, libre de veleidades, quedaría inmortalizada, mientras que la de Fermín Galán, fusilado el 14 de diciembre de 1930, sería intentada borrar pero quedaría en la memoria de los que desde entonces le consideraron el héroe que sin poder llegar a ver su sueño hecho realidad cuatro meses después murió gritando ¡viva la república!

(1)Pedro de Répide, Isabel II, reina de España, Espasa-Calpe, Madrid, 1932.

(2)Ibídem, Memorias de un aparecido, Vasallo de Mumbert, editor de Madrid, 1977.

jueves, 24 de marzo de 2016

La primavera negra que trajo Fernando VII en 1814



Fernando VII (Francisco de Goya)

El 24 de marzo de 1814 retornaba a España Fernando VII, el Deseado, aclamado por el engañado pueblo que le recibía tan ansiosamente como a la recién entrada primavera. No habían sido en vano las falsas propagandas de imagen para el monarca traidor a su padre, al que destronó mediante artimañas y conspiraciones, llegando incluso a intentar envenenar a su madre. También fue traidor a su patria, que había luchado esforzadamente contra la invasión francesa mientras su rey alababa las victorias de Napoleón y buscaba el modo de emparentar con él mediante un matrimonio ventajoso. Todo esto lo ignoraba su pueblo, que se levantó el 2 de mayo de 1808 contra los franceses por defender a su soberano creyéndole una víctima. El regreso de su “cautiverio” marcaba el fin del largo invierno de lucha. Pero aquella primavera supuso el fin de la libertad y el inicio de la más cruel y despótica represión.







Carlos IV (Francisco de Goya)


El 12 de marzo de 1815 se crea el ministerio de seguridad pública que mantenía a toda la población, más que controlada, aterrorizada. Para dar un ejemplo, los mesoneros cada noche estaban obligados a informar quien pernoctaba. Ningún vecino podía alojar a nadie en su casa sin avisar al alcalde. No podía entrar ni salir nadie de Madrid sin indicar por escrito el detalle de su origen y destino. Todos los movimientos estaban controlados y quien era acusado dependía en última instancia de la decisión soberana, que podía jugar con los destinos de todos. 

Pero estas medidas represoras no  eran suficientes si llegaban noticias de lo que ocurría en Francia, donde desde 20 de marzo Napoleón ha tomado el Palacio de Tullerías sustituyendo los emblemas reales por la bandera tricolor y el águila imperial. El 27 de mayo de 1815 se ponen de nuevo en vigencia dos reales cédulas promulgadas por el destronado padre de Fernando, al considerarse que se dan circunstancias similares a aquella época en que producida la revolución francesa, Carlos IV temía que cundiera el ejemplo en España de las acciones del pueblo francés contra la familia real.




Napoleón a su regreso de Elba en 1815


Ante los avances de la revolución, el 21 de junio de 1791 la familia real francesa había intentado fugarse al extranjero pero son sorprendidos, proponiéndose entonces la república. Se les perdona creyendo la falsedad de que se trataba de una captura (como sucedió luego con Fernando VII), pero a cambio Luis XVI se ve obligado a aprobar una monarquía parlamentaria el 3 de septiembre.  De ahí la real cédula de 10 de septiembre en que Carlos IV decreta que debía notificarse inmediatamente la llegada de cualquier panfleto subversivo que pudiera servir de ejemplo a los españoles respecto a los franceses. El 13 de agosto de 1792 es encarcelada la familia real francesa y a consecuencia el 22 de agosto se firma en España la real cédula alertando sobre el exhaustivo control en aduanas ante la llegada de cualquier libro que tratase de revoluciones y la nueva constitución francesa. Igualmente debería ser confiscado cualquier objeto alusivo (abanico, cinta…) 




Captura de Luis XVI y su familia al intentar huir de Francia el 21 de junio de 1791

Acorralando al pueblo español y aislándole del resto, Fernando VII mantenía su trono asentado sobre el espanto. Y este absolutismo alcanzaba el ámbito privado, con las trágicas consecuencias que llevó a la familia Puig Romero su entrecruce con este monarca.  En un tiempo récord Gertrudis Romero se queda embarazada lejos de su marido y viuda bajo extrañas circunstancias en que se falsifica la defunción de su marido y a ella se le nombra azafata de la reina María Isabel de Braganza sin otro aval que ser designada por capricho soberano hasta que el absoluto se cansara de jugar con ella. Y esto sucede al cabo de unos años, cuando Fernando VII costea el funeral secreto de Gertrudis y deja a sus hijos en la indigencia. Era la voluntad soberana y había que acatarla. Se repetía la historia bíblica de Betsabé (entrada blog 13 de noviembre de 2015), elegida por el rey David aunque estuviera casada con Urías, que es quitado del medio. En el libro de los Reyes del Antiguo Testamento nos aleccionan sobre las circunstancias propiciadas en escenarios de reyes que pueden y deben evitarse.






martes, 15 de marzo de 2016

La huella de la república en la monarquía




Felipe VI el día de su proclamación, junto a su padre, Juan Carlos I


Con respecto a la abdicación de Juan Carlos I, escribía Isabel Burdiel: 


Para ser un país que durante mucho tiempo ha sido considerado como “esencialmente monárquico” son muchas abdicaciones. Para ser un país “naturalmente republicano” son también muchas las restauraciones.1


Con todos mis respetos hacia esta gran investigadora e historiadora, restauraciones solamente hemos tenido dos, después de sendas repúblicas. La de 1875 con Alfonso XII, presunto hijo de Federico Puig Romero, cuyo asesinato tuvo bastante peso en el momento de surgir la primera república en 1873, lo cual obvia incompresiblemente Isabel Burdiel, que da como causa de la abdicación del rey Amadeo de Saboya su negativa a hacer uso de la prerrogativa regia. Extraña omisión comete al no citar el motivo por el cual sería necesario el uso de dicha prerrogativa, que puede averiguar cualquiera que consulte hemeroteca: el conflicto artillero surgido por la rememoración de los asesinatos de 1866, lo que lleva a su abdicación y la primera república el 11 de febrero de 1873.



Amadeo de Saboya
Cuartel de San Gil el 22 de junio de 1866





100 años después de la primera restauración se produce en 1975 la impuesta por el dictador Franco después de 36 largos años de dictadura iniciados tras acabar la guerra civil que dio triste fin a la segunda república surgida democráticamente, quitándosele de un plumazo la oportunidad de seguir su propio camino, con sus aciertos y errores. Se abortaba sin más la democracia que llegaba por primera vez en la historia de España. La monarquía restaurada, evidentemente no es democrática, por mucho que se le añada este adjetivo. Lo será cuando tengamos todos opción de elegir libremente si queremos ese sistema de estado o el que fue arrebatado a la democracia española en 1936. Mientras esto no se produzca, la restauración monárquica actual es herencia de una dictadura. ¿Por qué entonces se mantiene?



El dictador Franco junto a Juan Carlos Borbón, impuesto como su sucesor


Según César Noragueda2,  en la actual Europa apenas sobrevive la monarquía en 12 de 49 países (24,5%): Reino Unido, España, Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, los pequeños estados de Liechtenstein, Mónaco y Andorra, y la Ciudad del Vaticano. Me tomo la licencia de citar textualmente su reflexión acerca de la defensa del pensamiento republicano frente al monárquico:


La respuesta de los republicanos a las proposiciones monárquicas son que un país no necesita personalizar su identidad histórica en un individuo o en una familia, y la continuidad del propio Estado basta para ello, tal como ocurre en el 75% de los países del mundo; que como figuras simbólicas no pueden garantizar de una manera en verdad activa la unidad territorial, sobretodo si los separatistas detestan precisamente los símbolos. Para comprender la persistencia de las monarquías en Europa hay que entrar de lleno en el debate entre monárquicos y republicanos estatales; que no se puede considerar a nadie representante legítimo de un país en el extranjero si no ha sido elegido democráticamente por sus ciudadanos ni deberíamos aceptar mantenerlo con dinero público por la misma razón; y sobretodo, que es completamente irracinal que la Jefatura del Estado sea hereditaria, pues no hay garantías de la idoneidad para el cargo de sucesores cosanguíneos no sometidos al escrutinio de unas elecciones democráticas y que encima la ley les garantice que no puedan ser procesados si cometen algún delito. Los argumentos parecen bastante claros, tanto como el blindaje de nuestro actual sistema de estado impuesto que además goza del control de los principales medios de comunicación que trabajan a su servicio. Afortunadamente Internet tiene bastante que decir, y nada permanece estático en la sociedad que evoluciona; ni siquiera la monarquía.




1 Isabel Burdiel, Modos de abdicar, El País, 18 de junio de 2014.


 2 César Noragueda, Por qué persisten las monarquías en la Europa del siglo XXI,  1 de julio de 2015.http://hipertextual.com/2015/07/la-persistencia-de-las-monarquias-europeas 

domingo, 6 de marzo de 2016

El incendio del Alcázar de Segovia en 1862


Grabado sobre el incendio del Alcázar el 6 de marzo de 1862


El 6 de marzo de 1862 ardía en llamas el Alcázar de Segovia. Fue tan devastador el incendio que cayó casi todo el magnífico monumento que serviría de inspiración a Walt Disney para el castillo de Cenicienta. Desde ese mismo día se procedió al traslado de los alumnos al convento de San Francisco, en Segovia, donde se ubicaría ya definitivamente la academia de artillería, que cuenta con un Museo Específico que tuve ocasión de visitar en varias ocasiones a partir de 2003, cuando iniciaba mis investigaciones sobre el paradero del retrato de Federico Puig Romero que inicialmente se hallaba en el Museo del Ejército.

Alcázar de Segovia reconstruido conservando el estilo medieval

Su retrato y el de otros oficiales de artillería muertos el 22 de junio de 1866 se encontraban guardados en el depósito del Museo Específico de la Academia de Artillería de Segovia. Gracias al entonces director, coronel Félix Herrera Díez, fueron expuestos nuevamente y colocados en sitio de honor del museo, en la entrada de Día Sanz. Pero no fue lo único que hallé allí. En la gran biblioteca de este museo se conservan dos libros donados por el coronel Federico Puig Romero, lo cual tuvo que ocurrir a partir de 1864, cuando fue nombrado coronel. La primera conclusión que puede sacarse es que Federico Puig Romero estaba estrechamente vinculado a la academia de artillería.


Entrada Día Sanz. El retrato de Federico Puig Romero es el primero a la derecha

Aunque no fue el único que regaló libros a esta. Algunos de los volúmenes de la actual biblioteca fueron entregados  por  sus dueños al colegio de artillería a consecuencia del incendio del Alcázar en marzo de 1862,  cuando  quedó  arrasada  parte  de   la  biblioteca.  Y de ahí la donación de Federico Puig Romero, que no deja lugar a dudas de su labor docente, dado el contenido y época de estos libros. Esto es algo que se borró en sus hojas de servicio posteriores a 1856, época en que Isabel II visitaba asiduamente dicho colegio, muy próximo al palacio de San Ildefonso, donde veraneaba.


La reconstrucción del Alcázar tardó muchos años, y no fue hasta el 20 de marzo de 1882 cuando se iniciaron las obras que acudió a inspeccionar Alfonso XII, presunto hijo de Federico Puig Romero. Alfonso XII había puesto mucho empeño en impulsar este proyecto. Probablemente este lugar había tenido que ver mucho con su concepción. Actualmente el Alcázar contiene el museo del antiguo Colegio de Artillería y el Archivo General Militar, que he visitado en muchas ocasiones y me ha llevado a tantos hallazgos. Allí reposan los restos de vida que me han permitido iniciar mi propia reconstrucción de una historia que se había intentado borrar.

Depósito de fondos, en el Archivo General Militar de Segovia

martes, 1 de marzo de 2016

Alfonso XIII, el último borbón que reinó antes de la llegada de la democracia




Alfonso XIII imponiendo a Franco la medalla al mérito militar



El 28 de febrero se cumplieron 75 años de la muerte de Alfonso XIII, el último monarca borbón que reinó en España antes de que el pueblo decidiera democráticamente que no quería monarquía, impuesta tras la república de 11 de febrero de 1873. El 14 de abril de 1931 se proclamaba la segunda, partiendo al exilio Alfonso XIII con una fortuna de más de 40 millones de euros al cambio actual, según algunos autores, lo cual no fue óbice para que sus adeptos monárquicos enviaran contribuciones para mantenerle con la prosopopeya digna de su clase. Y no parece que sufriera demasiadas privaciones a juzgar por su tren de vida de casinos y hoteles de lujo mientras mantiene pleito con su esposa, que tras irse a Inglaterra le exige su dote y una pensión anual.

En 1934 Alfonso XIII abandona su vida de nómada de alto standing para residir en Roma a la vera de su protector Mussolini, sobre el que opina, según refiere su biógrafo Julián Cortés Cavanillas: El fascismo todavía no he conseguido saber lo que es, como doctrina social y política, porque en definitiva no es doctrina, en ningún orden, sino una “bella” dictadura personificada por un hombre de dotes excepcionales(…)

Alfonso XIII había acogido en 1923 la dictadura del general Primo de Rivera para sostener el trono. Y al parecer se consideraba una amenaza al cuerpo de artillería,  en el que años atrás había surgido el conflicto artillero por la rememoración del asesinato encubierto por el estado de Federico Puig Romero, supuesto padre de Alfonso XII, y los de otros artilleros, que finalmente deriva en la proclamación de la primera república en 1873.  En septiembre de 1926 los artilleros publican en un periódico antidictatorial francés denominado Hojas libres sus quejas y el ataque del gobierno, así como el engaño y falsedad del monarca. A consecuencia de las fuertes medidas represoras los artilleros se sublevan y surge el estado de guerra en toda España. Al año siguiente se crea una academia general militar que elimina todo rastro del pasado de artillería y que se pone bajo la tutela del general Franco, por el que Alfonso XIII siente profunda admiración, según el biógrafo Cortés Cavanillas. Esta academia creaba oficiales con un nivel mínimo de estudios, todo lo contrario a lo que representaba el cuerpo de artillería, caracterizado por una formación científica de alto nivel. Pero al parecer era más importante enterrar el pasado, y con esta finalidad amalgamar a todas las armas constituía una buena solución.



El 19 de febrero de 1929, apenas dos semanas de fallecida la madre de Alfonso XIII, que nunca dejó de reinar, se disuelve el cuerpo de artillería, con el consiguiente debilitamiento del apoyo del ejército a la corona, lo que obligaría un año después a dimitir a Primo de Rivera e iniciarse el camino para que se unificaran las fuerzas políticas contra la monarquía. Los secretos tan bien guardados que Alfonso XIII y su madre habían intentado enterrar relacionados con la artillería eran ya irrelevantes ante la voluntad popular de la república de 1931. Alfonso XIII se había quedado solo. Moriría 10 años después en la habitación número 32 del Gran Hotel de Roma.