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lunes, 8 de enero de 2018

El extraño encarcelamiento del general Serrano ordenado por Isabel II en 1866

Francisco Serrano y Domínguez, Isabel II y Federico Puig Romero.

Voces desde el más allá de la historia revela datos inéditos sobre hechos y personajes que en la historia de España han pasado desapercibidos a pesar de su relevancia. Y uno de ellos tiene que ver con la orden de arresto y encarcelamiento emitida por la reina Isabel II contra el general Serrano, firmada el 30 de diciembre de 1866, para que pase en esta situación al castillo de Santa Bárbara (Alicante). Resulta de lo más chocante este abrupto cambio de la reina respecto a uno de sus espadones, y más después de haberle concedido apenas unos meses antes la máxima distinción que otorga la corona española: el tosión de oro. La razón, su actuación el 22 de junio de 1866 en la sublevación del cuartel de San Gil de Madrid iniciada con el asesinato del coronel de artillería Federico Puig Romero en circunstancias encubiertas por el gobierno de Isabel II.

¿Qué ocurrió para que la reina tomara semejante determinación con Serrano? La orden fue dada inmediatamente a una reunión mantenida con dicho general, que el 22 de junio de 1866 había sido el encargado de tomar el cuartel de San Gil y acorralar a los sublevados. A su entrada al cuartel tuvo la oportunidad de conocer exactamente la ubicación de los cadáveres de oficiales de artillería muertos en la jornada, y tanto este dato como otros son falseados en el expediente de los acontecimientos. La implicación de la reina en ocultar las auténticas circunstancias del asesinato de Federico Puig Romero parece que tuvo como cómplice al general Serrano, quien conocía muy de cerca al coronel Puig, tanto para llamarle hermano, según refiere José María Pereda aludiendo a un discurso pronunciado por el general en 1867 hablando de estos acontecimientos. Por entonces Serrano ya había quedado libre de esta breve prisión a la que acudió acompañado por Eduardo Gasset y Artime, que ese mismo año fundaba el diario El Imparcial.

Sala Larga del Castillo de Santa Bárbara, con escudos de armas de familias alicantinas. En la foto señalo el de la familia Puigmoltó.


Resulta de los más llamativo que se le permitiera acudir a su prisión acompañado de un periodista. ¿Qué ases tenía en la manga el general Serrano que sin embargo no le funcionaron con Isabel II?  Pocos meses tardaría en aliarse con el general Prim en la revolución de septiembre de 1868, algo irónico teniendo en cuenta que había defendido a la reina contra la revolución de 1866 liderada por el general Prim.

¿De dónde venía el nexo del general Serrano con el coronel de artillería Puig para que le llamase hermano? El general Serrano había sido director del cuerpo de artillería a partir de 1854(1) y en octubre de 1858 le fue encargado tomar las medidas necesarias para que desaparecieran las prevenciones de la opinión pública contra el colegio de artillería. Semejante desprestigio de dicho establecimiento coincidió con la etapa de expansión del rumor sobre los amoríos de la reina con el capitán de ingenieros Enrique Puigmoltó que probablemente sirvió de tapadera para la del comandante Puig (Federico) en la época inmediatamente anterior a la concepción del príncipe Alfonso(2) en que se intentó borrar todo rastro de su nexo al colegio de artillería en su expediente.

De hacerse pública la posible paternidad de Federico sobre el príncipe Alfonso podría destaparse un pasado muy turbio de la familia de Federico junto al padre de la reina, Fernando VII. Y a juzgar por el cambio radical del absoluto hacia Federico y sus hermanos, la información que poseían era muy grave.

¿Cuánto conocía de esto Serrano y cuál fue su participación en el asesinato de Federico y su encubrimiento?  Las claves son expuestas en  Voces desde el más allá de la historia, un libro que abre las puertas a los investigadores que quieran adentrarse en los entresijos de estos acontecimientos y sus implicaciones políticas.



(1)Francisco Serrano y Domínguez fue director general de artillería durante los períodos comprendidos entre el 1 de agosto de 1854 a y el 4 de junio de 1856 y entre 1 de julio de 1858 y 26 de octubre de 1859.
(2)La concepción del príncipe Alfonso fue aproximadamente a comienzos de 1857, dado que nació en noviembre de este año.

martes, 21 de noviembre de 2017

Lo que el estado intentó ocultar


Los años de trabajo de investigación dedicados a Voces desde el más allá de la historia dieron su fruto en el libro publicado con este título por Incipit Editores en 2015. Reescribir la historia no es fácil, por no decir imposible, sobretodo cuando se descubre el gran empeño del poder en contar determinados episodios de una manera distinta a la que demuestran los hechos descubiertos en mis hallazgos.

¿Por qué dudar de un historiador? Es la única razón por la cual se puede plantear consultar las fuentes citadas en la versión de un asesinato que se detalla excesivamente para un personaje que nadie conoce. Sin embargo, en 1866 ocultar cómo ocurrió el asesinato de Federico Puig Romero producido el 22 de junio dio demasiados quebraderos de cabeza al gobierno de Isabel II.






Federico Puig Romero y Alfonso XII.


Federico Puig Romero era un coronel de artillería al mando del 5º regimiento a pie alojado en el cuartel de San Gil de Madrid, ubicado en la actual Plaza de España. Allí se inició un movimiento revolucionario liderado por el general Prim que fracasa en su inicio, con múltiples contradicciones sobre lo ocurrido en el interior del cuartel. Varios oficiales de artillería murieron, pero solamente una de estas muertes fue considerada asesinato: la de Federico Puig Romero, cuya posible paternidad del entonces príncipe Alfonso tiene probado fundamento en contra de la divulgada por el entorno de la reina Isabel II acerca de que esta correspondiera al oficial de ingenieros Enrique Puigmoltó y Mayans.

Isabel II.

La cuestión es que en este asesinato hubieron testigos: la propia familia de Federico Puig Romero, a la que Isabel II hizo concesiones extraordinarias, manteniéndose silencio sobre lo ocurrido. Pero estos hechos tendrían consecuencias muy graves años después, cuando salen a luz nuevamente en 1872, llegando a generar un conflicto que derivó en la abdicación del rey Amadeo I y la proclamación de la primera república.

General Ramón María Narváez, fallecido en 1868.

Alfonso XII retornaría el trono a los borbones en 1875. Al año siguiente se publica un libro de historia con una versión pormenorizada de la muerte de Federico Puig Romero falseando las fuentes citadas. Nunca me hubiera sido posible descubrirlo de no tener una fuente familiar que me había transmitido las circunstancias de ese asesinato, en nada coincidente a la versión del historiador. La discrepancia me hizo dudar de la versión familiar y queriendo averiguar más me encontré con la sorpresa de que lo falso era lo que se contaba en aquel libro, patrocinado por la Restauración y firmado por el historiador Antonio Pirala. Aquella ignominiosa muerte quedaría sepultada en la memoria.

General Leopoldo O'Donnell, fallecido en 1867 y conocedor del pasado secreto de Federico Puig Romero.



El atentado contra el general Prim en 1870 daría pie a infinidad de especulaciones sobre la autoría intelectual, aunque quedaran claros los hechos. En el caso de Federico Puig Romero, los hechos ocurridos en 1866 nunca quedaron esclarecidos y sin embargo se cerró el caso en unos días, borrándose el rastro de lo ocurrido. ¿Por qué era tan importante para el estado que no se supiera la verdad sobre este asesinato? ¿A quién se intentaba encubrir? 

General Juan Prim y Prats.

l
General Francisco Serrano, primer amante conocido
de Isabel II e involucrado en el atentado a Prim.













¿A quién benefició esta muerte o a quién podía perjudicar que siguiera vivo? ¿Tomó parte en este asesinato el general Prim? ¿Qué papel desempeñaron en todos estos hechos los generales Serrano, O’Donnell y Narváez? 



La parte que toma Isabel II es incuestionable. Y el pasado oculto ligado a ello da una pista. Las claves para resolverlo se hallan en Voces desde el más allá de la historia.