Translate

jueves, 11 de febrero de 2016

El conflicto artillero de 1872 y la primera república



Fuera los borbones de España desde 1868, los generales Prim y Serrano constituyeron el nuevo estado surgido tras la revolución que había aglutinado tanto a republicanos como a monárquicos que buscaban un cambio de dinastía. Prim no admitía otro sistema que no fuera monárquico y logró finalmente que aceptara este papel Amadeo de Saboya, que al llegar a España tiene que velar el cadáver de Prim, víctima de un atentado el 27 de diciembre de 1870. Con este macabro comienzo de reinado, Amadeo intentó cumplir su papel de rey que debía respetar al gobierno constituido, pero pese a su buena voluntad tenía demasiados detractores. Se decía incluso que muchos le aceptaron creyendo que no duraría, y algunos le pusieron el apodo de macarrónico por su procedencia italiana. 

En 1872 llega a ser presidente del gobierno Manuel Ruiz Zorrilla, uno de los hombres fuertes de Prim, que sin duda sabía todos los detalles de los planes revolucionarios de 1866 y más que probablemente las auténticas circunstancias del asesinato de Federico Puig Romero, supuesto padre del príncipe Alfonso, que por 1872 iba consiguiendo más adeptos, denominados alfonsinos, como alternativa monárquica desligada del reinado de su madre Isabel II.

Manuel Ruiz Zorrilla profesaba odio a los borbones y no simpatizaba con el cuerpo de artillería, al igual que otras armas que veían con recelo su origen noble y preparación científica que no reunían estas. Qué mejor arma contra los alfonsinos que provocar un conflicto con los artilleros que sacara a la luz el asesinato de Federico Puig Romero que manchaba a toda la dinastía.  El conflicto sería inmediato en cuanto se le confiriera autoridad sobre los artilleros a alguien que repugnaban: Baltasar Hidalgo de Quintana, a quien consideraban director de la matanza ocurrida en el cuartel de San Gil el 22 de junio de 1866. En realidad, Hidalgo simplemente cumplía órdenes, aunque se desmarca de ello con una carta dirigida a sus antiguos compañeros de artillería en 1867 publicada en París haciendo especial énfasis en el coronel Puig, por el que muestra gran encono e incluso parece agradecer su asesinato.

La reacción del cuerpo de artillería no podía hacerse esperar cuando se vieron obligados a acatar sus órdenes a consecuencia del nombramiento de Hidalgo como capitán general de Vascongadas y Navarra. Deciden unánimemente renunciar a sus puestos. El 18 de noviembre de 1872 todos los periódicos publican la carta de Hidalgo de 1867 y la que escriben los artilleros en réplica a esta. El conflicto alcanza hasta Ultramar, y los artilleros exigen al gobierno la destitución de Hidalgo, que no se produce, lo cual implica que todo el cuerpo de artillería renuncia a sus puestos, incluidos los cadetes de artillería, entre quienes se hallan los hijos del malogrado Federico Puig Romero, presunto padre de Alfonso XII.



El 11 de febrero de 1873 el rey Amadeo no utiliza la prerrogativa regia para apoyar a los artilleros y opta por cumplir su deber de acatar al gobierno constituido, firmando el decreto de disolución del cuerpo de artillería, con lo que no está de acuerdo, por lo que a continuación dimite. De esta crisis surge en sesión conjunta del senado y congreso la primera república, de lo que hoy se cumplen 143 años. Los secretos de la artillería vinculados a la familia real seguirían guardados por una cuestión de honor, obrando todos los artilleros como uno solo.

domingo, 7 de febrero de 2016

Presentación de Voces desde el más allá de la historia en la Casa de la Cultura de Burjassot


Este 5 de febrero se llevó a cabo la presentación de Voces desde el más allá de la historia  en la Casa de la Cultura de Burjassot. Estoy sumamente agradecida al apoyo y colaboración del ayuntamiento para este acto, para el que se me han brindado todo tipo de facilidades. Asistió la directora de la Casa de la Cultura, que también quiso adquirir un ejemplar, y conté con la introducción de Lola Gozálvez, encargada de la biblioteca, que además se ocupó de coordinar todos los elementos para que todo saliera perfecto; desde aquí mis más sinceros elogios por su eficacia, calor humano y profesionalidad.  

Tuve la inmensa suerte de contar como ponente con el amigo y escritor Paco Arenas, que preparó una introducción muy cuidada y completa del libro. No podía contar con mejor compañía en este momento tan importante, y desde aquí le rindo mis muestras de respeto y admiración como escritor y como persona.

Fue todo muy espontáneo y emotivo, porque contaba además con la presencia de familia descendiente del coronel Federico Puig Romero, y entre los asistentes se hallaba Elena Puig, que aporta su testimonio en este libro. Algunos de estos familiares conocen mis primeros pasos en este largo proceso de investigación y valoran mucho este trabajo.

He intentado transmitir a los presentes mis motivaciones para escribir este libro y acercarles a mi experiencia a medida que iba descubriendo los hallazgos que considero relevantes y espero sirvan de plataforma para investigaciones más profundas e incluso revisión histórica de algunos acontecimientos a los que en este libro se da otra perspectiva hasta hoy ignorada pero basada en documentos y rigor de investigación.



Ha sido una experiencia muy gratificante para mí haber recibido tantas muestras de consideración y afecto por parte de los asistentes. Un abrazo muy grande a todos y gracias por estar ahí.


martes, 2 de febrero de 2016

Presentación de Voces desde el más allá de la historia en la Casa de la Cultura de Burjassot



http://www.burjassot.org/noticias/cultura-es/la-casa-de-cultura-acoge-la-presentacion-del-libro-voces-desde-el-mas-alla-de-la-historia/
Este viernes 5 de febrero, a las 19:00, están invitados a la Casa de la Cultura de Burjassot, en la Sala de Audiovisuales, todos los que quieran acudir a la presentación de Voces desde el más allá de la historia.
Allí estaré para hablar de mi libro, responder a las preguntas que me queráis hacer y firmar ejemplares.
Agradezco esta oportunidad al ayuntamiento de Burjassot, que acoge a este libro sin duda polémico que desmonta mucho de lo que hasta ahora nos han contado sobre la dinastía Borbón. Quedan al descubierto falsificaciones, ocultaciones y hechos graves e inéditos que hasta ahora se han pretendido enterrar. En este libro salen a la luz.
Contaré en este acto con Paco Arenas, por quien siento gran respeto y admiración, tanto por su faceta de escritor como por su calidad humana.
Os espero.

lunes, 25 de enero de 2016

Pacto de silencio de Isabel II con la viuda del supuesto padre del príncipe Alfonso


Difícil es imaginar el pánico vivido por la esposa y los dos hijos del coronel de artillería Federico Puig Romero al escuchar su asesinato tras una puerta y sentir sobre ellos la amenaza de correr la misma suerte.  Los ejecutores de este terrible cometido contaban con la protección del gobierno de Isabel II, que días después de la tragedia recibe en palacio a la viuda y huérfanos. Fue una distinción tan notoria que lo reflejó la prensa, sin hablarse de otra entrevista de viudas de otros oficiales de artillería también muertos el 22 de junio de 1866  a manos de sargentos sublevados. 
Amalia Romaguera, viuda de Federico Puig Romero, acudía con sus dos hijos, que en el futuro descubrirían el parentesco de hermanos que les unía al heredero de Isabel II, la cual a partir de esa entrevista se convirtió en protectora oficial de ellos concediéndoles una gracia sin ejemplar remuneratoria de la funestísima desgracia basada en las especiales circunstancias de la muerte de su padre. Concede además Isabel II una cantidad de su propia asignación para los huérfanos en concepto de pensión. Y tanto quería contentar Isabel II a Amalia Romaguera que decide elevarle la pensión más allá de los límites legales vigentes, lo que implicó crear un proyecto de ley para esta concesión. El congreso de los diputados debate en el congreso sobre esto, y el 8 de mayo de 1867 se solicitan cuantos hechos y noticias estime oportunos a fin de que se esclarezcan todas las circunstancias que precedieron a la sublevación del regimiento que mandaba este jefe el día 22 de junio del año próximo pasado, y las que ocurrieron en el acto de cometerse su asesinato.
El 21 de mayo, coincidiendo con la repentina muerte de Félix Martín Romero, primo hermano de Federico que acompañó en la entrevista a la viuda y huérfanos y estaba casado con la nieta del valido Godoy, los encargados de tramitar el requerimiento del congreso de los diputados eluden la respuesta acerca de cómo ocurrió el asesinato, aconsejando se responda que respecto a las circunstancias que precedieron y siguieron a la sublevación del 5º regimiento de artillería a pie nada consta que pueda perjudicar la buena reputación del coronel Puig y demás jefes y oficiales. 21 de mayo de 1867.


Casi un año después del asesinato, del que se habían dado diversas versiones en prensa consentida por el gobierno sin dar desmentido alguno, con contradicciones sobre la ubicación de su cadáver que se ocultaron en el expediente de los acontecimientos, no se explica ni una sola circunstancia del asesinato al congreso de los diputados, pese a que se fusilara a su supuesto asesino en cuanto se filtró la noticia que desmontaba las cortinas de humo lanzadas por el gobierno. ¿Cuánto temía Isabel II pudiera descubrirse y perjudicarla gravemente si salían a la luz las auténticas circunstancias del asesinato? 

lunes, 18 de enero de 2016

El legendario colegio de artillería (2ª parte)



El Real Colegio de Artillería no siempre fue sinónimo de distinción y tuvo sus períodos oscuros entre 1850 y 1890. Federico Puig Romero vivió una de las mejores etapas del colegio, precisamente el de su reapertura en 1830, cuando ser artillero tenía una aureola romántica y caballeresca propia de los mosqueteros, cuyo lema, Todos para uno y uno para todos, perteneciente al Real Colegio desde tiempos de su fundación, destaca ese afán corporativista tan presente entre sus integrantes. Destaco como curiosidad que algunos de los castigos por entonces consistían en comer sin mantel, quedarse sin postre o no poder portar la pluma blanca en el sombrero, en tanto que los premios podían ser recibir libros o medallas como recompensa a la aplicación.
Una norma fundamental para los artilleros era regirse por principios de honor. Debían ser nobles, valerosos, científicos y guerreros, sin dejar de ser caballeros, por lo que no es de extrañar que entre sus asignaturas figurara la esgrima y el baile, suprimido este a partir de 1856, cuando Isabel II comienza a visitar este establecimiento con relativa asiduidad, al hallarse próximo a su lugar de veraneo, el palacio de La Granja de San Ildefonso. En este período comienza a borrarse en el expediente de Federico Puig Romero lo que le vincula al colegio de artillería. Las visitas de la reina se repiten hasta 1861. Coincide esta etapa con que el colegio alcance un gran descrédito, y siendo director de artillería el general Serrano se manda real orden en octubre de 1858, ordenando que  proponga con urgencia las reformas que crea útiles y convenientes a fin de que desaparezcan las prevenciones que en la opinión pública existen contra el Colegio.  En 1864, ya camino de la revolución, se produce un conflicto artillero propiciado por el general Córdova, que dos años más tarde tuvo como consecuencia la sublevación de los sargentos de artillería en el cuartel de San Gil donde fue asesinado Federico Puig Romero.


Alfonso XII protegió especialmente el cuerpo de artillería al que había pertenecido su supuesto padre durante su corto reinado, durante el cual fue el principal impulsor de la reconstrucción del desolado alcázar de Segovia desde el incendio de 6 de marzo de 1862 que requirió el traslado del colegio a su actual ubicación, donde Alfonso realizó varias visitas y fue muy querido y respetado por el cuerpo. Todo lo contrario a su heredero Alfonso XIII, durante cuyo reinado se produjeron varios conflictos con el cuerpo de artillería, al que pretendía amalgamar con el resto de armas, quizá para enterrar un pasado que su padre Alfonso XII intentaba resarcir. En 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera, se decide que los artilleros dejen de ser ingenieros industriales para ser solamente militares. Dos años antes había surgido un conflicto con los artilleros, que se sentían burlados, engañados y atacados injustamente por Alfonso XIII, como expresan en un diario extranjero titulado Hojas libres. El resultado fue que se cerró la academia de artillería por el dictador, y ante la oposición de los artilleros se les quita el empleo y se declara estado de guerra en toda España. Naufragaba ya la monarquía y todos los secretos que conviniera esconder relacionados con la artillería poco importaban ya para mantener un régimen en que el pueblo no quería, como demostró en las urnas en abril de 1931 al surgir la segunda república. 

domingo, 10 de enero de 2016

El legendario colegio de artillería (1ª parte)



Ayer se cumplían 15 años desde mi primera visita al archivo militar en el imponente Alcázar de Segovia, donde inicialmente se ubicó el Real Colegio de Artillería, fundado el 16 de mayo de 1764. Se trataba de uno de los establecimientos más importantes del mundo, como lo demuestra que en su laboratorio fundamentara el químico Louis Proust su famoso postulado de la teoría de las proporciones definidas. La artillería era sinónimo de ciencia, saber y nobleza. Para las familias de entonces, tener un caballero cadete artillero era un símbolo de prestigio en la sociedad.

En la fundación del Real Colegio ejerció de profesor Jorge Juan Guillelmi Andrada, hermano de Juan Guillelmi Andrada, que ingresaba como alumno. Juan fue padre del que sería el segundo consorte de Gertrudis Romero por dictado de Fernando VII. Más adelante, en 1830, ingresaría en el Real Colegio Federico Puig Romero, tras la reapertura desde que hubiera sido cerrado por Fernando VII en 1823, cuando repudió a Gertrudis y su familia, ejerciendo sobre ellos el mayor despotismo.

En la reapertura de 1830 el colegio recobraba el esplendor de los viejos tiempos, y el ingreso de Federico hubo de pasar por encima de las normativas vigentes por orden de Fernando VII, llegándose a falsificar la partida de nacimiento de Federico porque sobrepasaba la edad permitida, así como a concedérsele dispensa especial para no presentar los papeles de nobleza materna que no existían, puesto que la colocación de su madre en palacio no tenía otras credenciales que la voluntad del déspota de tenerla a su lado, para lo cual antes fue necesario que su marido la dejara viuda.



En 1830 se reabre este Real Colegio a petición de Carlos O’Donell, padre de Leopoldo O’Donnell y Jorís, el famoso general del reinado isabelino. Él mismo fue quien tuvo que recurrir a falsificar la defunción de Antonio Puig y Luca, tío y tutor de Federico desde que en 1824 falleciera Gertrudis y desapareciera luego el marido impuesto por Fernando VII para ella, Juan Guillelmi Valenzuela. La hermana mayor de Federico poseía información privilegiada sobre esta próxima reapertura, hasta el punto de que podría pensarse que se produjera a su petición. Como otras que le fueron concedidas a partir de 1827, cuando fallece Antonio Guillelmi, que fuera secretario de cámara del infante Antonio Pascual, y tío del marido de Gertrudis. Fernando VII pasa entonces del mayor despotismo hacia los Puig Romero a todas las concesiones, por difíciles que fueran. Algo muy grande le había hecho temerles y doblegarse. Los Puig Romero emergían nuevamente y Federico pertenecía a esa nueva generación de caballeros cadetes en los que quizá se inspiró el escritor Alejandro Dumas para sus mosqueteros, puesto que  desde  la fundación del colegio de artillería, una frase se podía leer en los pasillos: Todos para cada uno y cada uno para los demás.

domingo, 3 de enero de 2016

Nexo entre Manuel Godoy y Gertrudis Romero


Manuel Godoy y Álvarez de Faria



Manuel Godoy y Álvarez de Faria pasó a la historia como el valido de los reyes Carlos IV y María Luisa, padres del futuro Fernando VII, que siendo príncipe de Asturias conspiró contra ellos, forzando en 1808 la abdicación de su padre y el encarcelamiento de Godoy, quitándole el título de Príncipe de la Paz obtenido en 1795 por sus habilidades estadistas que pusieron fin a la guerra con Francia.

La mala prensa contra Godoy fue tanta como la propaganda a favor del Deseado, llamado así Fernando VII ilusamente por el pueblo cuando tuvo que partir a Francia tras haberle cedido la corona a Napoleón, creyendo la gente que estaba secuestrado a la fuerza cuando hay cartas que demuestran que aplaudía a Napoleón sus logros, lo que llevó a la guerra de independencia española contra la invasión francesa prolongada desde 1808 hasta 1814, cuando regresó el Deseado y quienes le habían defendido comprendieron que habían sido engañados. Esto no cambió la idea que tenían acerca de Godoy, cuya figura hasta relativamente hace poco tiempo no ha empezado a reivindicarse al estudiarse objetivamente su trayectoria, envilecida por los sectores oscurantistas que demonizaban a Godoy por introducir en España las nuevas ideas de la ilustración.
Josefa Tudó

Durante su tiempo de gobierno, entre 1792 y 1797, se relacionó con la familia Guillelmi, vinculados a la familia real desde la llegada del primer Borbón a España, Felipe V, en 1700. En 1819 Fernando VII, para cubrir apariencias, dispone el casamiento en la capilla real de Gertrudis Romero con Juan Guillelmi Valenzuela, cuyo padre, que llegó a ser virrey de Venezuela, se había casado en el Real Sitio del Pardo. Federico Puig Romero mantuvo estrecho vínculo con los Guillelmi, no solo por el casamiento de su madre, sino por pertenecer al Real Cuerpo de Artillería como la mayor parte de la saga de los Guillelmi. El nexo de Godoy a los Guillelmi alcanza al sobrino y ahijado de Gertrudis Romero, que en 1853 contrae matrimonio con Matilde Godoy, nieta del famoso valido. Esto fue dos años después de la muerte de Manuel Godoy, y acude como madrina su viuda Josefa Tudó. Del matrimonio entre Félix Martín Romero y Matilde Godoy nacería una hija, que heredaría en el futuro el título de condesa de Castillo Fiel.

Fue precisamente Félix Martín Romero quien en 1866, recién ocurrido el asesinato de su primo Federico Puig Romero en circunstancias encubiertas por el gobierno, acompañaría a la viuda y huérfanos en su entrevista con Isabel II y su esposo Francisco de Asís, prometiendo ella proteger a los huérfanos especialmente, como queda reflejado en prensa. Francisco de Asís era hijo del infante Francisco de Paula, el menor de los hijos de Carlos IV y María Luisa del que siempre se había corrido la voz que era hijo de Manuel Godoy.